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| Réquiem para mi cuñada poema de JULIA WONG KCOMT |
Réquiem para mi cuñada poema de JULIA WONG KCOMT
A Uba o la reproducción del amor bajo los puentes imposibles
Las tempestades no esperan para ser nombradas
nada es tan terrible como cuando el viento se propone robar a un niño
la fuerza con la que el mar levanta las veredas
exprime verdades mojadas por gaseosa
nada como un aullido casi seco
una mortaja está esperando tras las rocas
cuando menos te das cuenta…
Ella tenía una letra escarlata en el pecho, la llevó con humildad y pericia
sus hijos amamantados por la destrucción
escuchando la gotas agrias que escupían contra su caminar erguido
Nadie comprendía su acidez
sus minotauros
más generosa que el amanecer cuando rompe el cielo / el mar desgarrado en colores cálidos, hasta que se note cuan herido ….
amplia, ensanchada como una bitácora escrita en el lomo de un elefante inoportuno.
Los nombres aparecen en la boca del viento cuando crees que son innecesarios
la fuerza que traen los vendavales solo es previsible cuando empieza arrasando lo que encuentra a su paso
(las calderas son antiguas, la tradicional vajilla china traída de otro mar)
Ella quiso orinar sobre las estatuas mohosas de nuestras idolatrías.
como un caballo ciego
Sí, como el año lunar que la escudó los cincuentaitantos años que fue militante del amor.
Irrumpió huracanada
con sus mechas negras de Zaña y sus manos de sal cocinando potajes alumbrando
una casa llena de chinos dolidos, murientes, llenos de normas que se quebraban como tazas vieja
y si parir era su oficio, se presentó como una puerta a la alegría
tanto cobarde que anda suelto
tanta gente que teme medir sus deseos
tantos pueblos como el nuestro
llenos de burros cagando en las esquinas
lentos como nuestros pensamientos provincianos llenos de prejuicios.
Ella arrasó sin nombre, solo con su vientre y sus artefactos domésticos antiguos
azafrán, sazón, ají colorado
peces muertos en las piedras métricas de las cocinas interminables
las chacras sagradas de los terratenientes, como mi viejo, que tuvieron que huir de las botas de Velazco
y ella tranquila hizo niños, cada vez más bellos, dio amor y cocinó culebras, papayas, mató gallinas
embrujó nuestros estómagos y nuestras palabras vacías de Perú
Cuando el huracán llega, no avisa. Invade los espacios naturales como olas condimentadas de infierno
de azúcar negra.
Ella habitó entre nosotros, mostrando más fuerza que cualquier hombre que camina sobre las aguas, porque ella caminaba entre gritos, malestar, mal humor y letras escarlatas….
Letras de odio, entre chismes y la eterna mortaja expectante eligiendo
su próxima víctima
Imperceptible ella sigue allí, sabrosa, llena de azul y silicio
como piedras rugosas para limar talones
acompañando su prole, su marido, sus dinosaurios africanos
Nunca dio un paso atrás.
la tormenta sigue buscándole un nombre, por encima de los navegantes griegos y las madres corajes, sean de Rusia o de Argentina.
Nunca pidió nada que su útero no hubieran merecido .
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De mis manos brotarán
amapolas rojas como la sangre.
Así, quizás mi poesía sea eterna.
MI POESÍA SOY YO
FANNY JEM WONG M
LIMA - PERÚ