Zhuangzi

El perro no sabe que está en el establo. El cerdo no sabe que está en el corral. Por lo tanto, aquellos que no saben que son esclavos, son realmente libres. Zhuangzi
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jueves, 17 de abril de 2025

La luna por Jaime Sabines

 La luna por Jaime Sabines 

 

La luna por Jaime Sabines  

La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía
Un pedazo de luna en el bolsillo
es el mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
y para alejar a los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir.

Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas.


martes, 12 de noviembre de 2024

Caja chica poema de JULIA WONG KCOMT

Caja chica poema de JULIA WONG KCOMT

Caja chica poema de JULIA WONG KCOMT

I
Tengo la edad de mi madre
Ahora que ya no está / el espejo opaco es más opaco
Apenas refleja un puño de viento
Me enaltece / he crecido con su muerte
Por fin existo –pienso–
Me froto las manos / pero son las de ella
Aprieto sus dedos fracturados:
Son mis dedos con un aro de matrimonio ajeno
Es azul zafiro / azul balde de plástico donde me enjuagaba
Ahora que mi madre ha muerto
Tengo su edad y sus ojos
Cuento los centavos como ella lo hacía
Cuento los papeles de dinero chino para quemar
Y no encuentro fósforos / ni candela
Ella era el fuego

II
Me siento al borde de la cama
Así se sentaba mi madre cuando rezaba
«¿A quién le rezas? ¿Hablas con alguien?»
–Pregunté una alborada en que Lima estaba peleando contra Lima
En un amanecer bochornoso de Chepén destruyendo a Chepén–
«No sé» respondía
No sé si hay alguien arriba o abajo
Creo que todo está aquí en la tienda
Mi escritorio oxidado es el territorio del amor
«Mamá»
Le volví a preguntar
«¿Sabes qué es lujuria / qué es coger o enamorarse?»
Ella abre su monedero / así / al borde de la cama
Y cuenta una a una las monedas oxidadas
«Toma» me dice
«Tres son para ti / una para los pobres
Y cinco para que te vayas a Buenos Aires»
Se acomoda otra vez al borde
Y continúa rezando

III
Recuerdo los labios de mi mamá
Casi nunca se los pintó
Cuando joven sí / y el día del matrimonio
Mi padre la escogió entre las damas chinas de la colonia
Porque ella tenía un problema cutáneo
Las terribles marcas del acné / grano espasmódico
Recuerdo mucho a mi mamá y el jo lan tau
«Yo saltaba la soga desde mi casa al puente de Sullana» contaba
«Luego nos bañábamos en el río buscando desinflar
Nuestros estómagos
Las damas con granos en la cara sabían asesinar insectos»
Sus labios están oscuros ahora
Recuerdo mucho a mi mamá
Nuestras muertas nos unen más que nuestros vivos
Los vivos somos una colmena en guerra
Picamos / embestimos / nuestra saliva está envenenada
Tragamos del otro hasta indigestarnos
Escupimos a escondidas sobre el vecino feliz o sus mascotas
Los muertos nos vigilan solemnes y endulzados
Sus ojos son hortensias salvajes / de esas que nadie corta
Cosen en el aire las palabras no dichas y nos curan…

Los vivos –en cambio– tenemos un degolladero en ciernes
Hoy he recordado mucho a mi mamá
Aunque no he llorado
Las flores celestes en el jarrón de nieve parecen erguidas
Y aunque vivas / son buenas

domingo, 25 de agosto de 2024

Réquiem para mi cuñada poema de JULIA WONG KCOMT

Réquiem para mi cuñada poema de JULIA WONG KCOMT

Réquiem para mi cuñada poema de JULIA WONG KCOMT


A Uba o la reproducción del amor bajo los puentes imposibles

Las tempestades no esperan para ser nombradas
nada es tan terrible como cuando el viento se propone robar a un niño
la fuerza con la que el mar levanta las veredas
exprime verdades mojadas por gaseosa
nada como un aullido casi seco
una mortaja está esperando tras las rocas
cuando menos te das cuenta…
Ella tenía una letra escarlata en el pecho, la llevó con humildad y pericia
sus hijos amamantados por la destrucción
escuchando la gotas agrias que escupían contra su caminar erguido
Nadie comprendía su acidez
sus minotauros
más generosa que el amanecer cuando rompe el cielo / el mar desgarrado en colores cálidos, hasta que se note cuan herido ….
amplia, ensanchada como una bitácora escrita en el lomo de un elefante inoportuno.
Los nombres aparecen en la boca del viento cuando crees que son innecesarios
la fuerza que traen los vendavales solo es previsible cuando empieza arrasando lo que encuentra a su paso
(las calderas son antiguas, la tradicional vajilla china traída de otro mar)
Ella quiso orinar sobre las estatuas mohosas de nuestras idolatrías.
como un caballo ciego
Sí, como el año lunar que la escudó los cincuentaitantos años que fue militante del amor.
Irrumpió huracanada
con sus mechas negras de Zaña y sus manos de sal cocinando potajes alumbrando
una casa llena de chinos dolidos, murientes, llenos de normas que se quebraban como tazas vieja
y si parir era su oficio, se presentó como una puerta a la alegría
tanto cobarde que anda suelto
tanta gente que teme medir sus deseos
tantos pueblos como el nuestro
llenos de burros cagando en las esquinas
lentos como nuestros pensamientos provincianos llenos de prejuicios.
Ella arrasó sin nombre, solo con su vientre y sus artefactos domésticos antiguos
azafrán, sazón, ají colorado
peces muertos en las piedras métricas de las cocinas interminables
las chacras sagradas de los terratenientes, como mi viejo, que tuvieron que huir de las botas de Velazco
y ella tranquila hizo niños, cada vez más bellos, dio amor y cocinó culebras, papayas, mató gallinas
embrujó nuestros estómagos y nuestras palabras vacías de Perú
Cuando el huracán llega, no avisa. Invade los espacios naturales como olas condimentadas de infierno
de azúcar negra.
Ella habitó entre nosotros, mostrando más fuerza que cualquier hombre que camina sobre las aguas, porque ella caminaba entre gritos, malestar, mal humor y letras escarlatas….
Letras de odio, entre chismes y la eterna mortaja expectante eligiendo
su próxima víctima
Imperceptible ella sigue allí, sabrosa, llena de azul y silicio
como piedras rugosas para limar talones
acompañando su prole, su marido, sus dinosaurios africanos
Nunca dio un paso atrás.
la tormenta sigue buscándole un nombre, por encima de los navegantes griegos y las madres corajes, sean de Rusia o de Argentina.
Nunca pidió nada que su útero no hubieran merecido .



domingo, 31 de diciembre de 2023

Vivir por Marco Martos

@fannyjemwongm Vivir por Marco Martos El mar en tiempo de calma lame tu rostro dormido, es la noche del gemido del corazón y del alma. Lo oscuro al día se empalma, pronto despierta la aurora, lo de ayer no se deplora, toca hoy el turno a la vida, respirar nadie lo impida, querer es gozar de la hora. Vivir El mar en tiempo de calma lame tu rostro dormido, es la noche del gemido del corazón y del alma. Lo oscuro al día se empalma, pronto despierta la aurora, lo de ayer no se deplora, toca hoy el turno a la vida, respirar nadie lo impida, querer es gozar de la hora. 

Vivir por Marco Martos

Vivir por Marco Martos

El mar en tiempo de calma
lame tu rostro dormido,
es la noche del gemido
del corazón y del alma.
Lo oscuro al día se empalma,
pronto despierta la aurora,
lo de ayer no se deplora,
toca hoy el turno a la vida,
respirar nadie lo impida,
querer es gozar de la hora. 
 

jueves, 28 de septiembre de 2023

El suicida por Jorge Luis Borges



 El suicida por Jorge Luis Borges

El suicida por Jorge Luis Borges

No quedará en la noche una estrella.
No quedará la noche.
Moriré y conmigo la suma
del intolerable universo.
Borraré las pirámides, las medallas,
los continentes y las caras.
Borraré la acumulación del pasado.
Haré polvo la historia, polvo el polvo.
Estoy mirando el último poniente.
Oigo el último pájaro.
Lego la nada a nadie.

viernes, 14 de julio de 2023

Del poemario: “NOCHES DE ADRENALINA" de CARMEN OLLÉ TENER 30 AÑOS...

 

 Del poemario: “NOCHES DE ADRENALINA" de CARMEN OLLÉ TENER 30 AÑOS...

Del poemario: “NOCHES DE ADRENALINA" de CARMEN OLLÉ TENER 30 AÑOS...


Tener 30 años no cambia nada salvo aproximarse al ataque

Cardiaco o al vacío uterino. Dolencias al margen

Nuestros intestinos fluyen y cambian del ser a la nada

He vuelto a despertar en Lima a ser una mujer que va

Midiendo su talle en las vitrinas como muchas preocupada

por el vaivén de su culo transparente.

Lima es una ciudad como yo una utopía de mujer.

Son millas las que me separan de Lima reducidas a solo

24 horas de avión como una vida se reduce a una sola

Crema o a una sola visión del paraíso

¿Por qué describo este placer agrio al amanecer?

Tengo 30 años(la edad del estrés)
Mi vagina se llena de hongos como consecuencia

del primer parto

Este verano se repleta de espaldas tostadas en el Mediterráneo

El color del mar es tan verde como mi lirica

verde de bella subdesarrollada

¿Por qué el psicoanálisis olvida el problema del ser o no ser

Gorda/ pequeña / imberbe/ velluda/ trasparente

raquítica / potona / ojerosa....

Del botín que es la cultura me pregunto por el destino

¿Por qué Genet y no Sarrazine?

O Cohn Bendit / Dustschke / Ulrike

Y no las pequeñas militantes que iluminaban mis aburridas clases en la U

ELSA MARGARTIRA SIRA

Marx aromaba en sus carteras como retamas frescas

Que bellas están ahora calladas y marchitas

No conozco la teoría del reflejo. Fui masoquista

A solas gozadora de llanto en el espejo de la WC

Antes que La muerte de la Familia nos diera el alcance.

 

 

jueves, 11 de agosto de 2022

Por qué hacen tanto ruido (Fragmento)Carmen Ollé

 

Por qué hacen tanto ruido (Fragmento) Carmen Ollé

Por qué hacen tanto ruido (Fragmento)

Carmen Ollé

“Pero ahora solo hay una noche de viento, en la que es imposible desandar, volver al pasado, y, arrastrándome a la farmacia, pedí una pastilla para calmar mis nervios. Desean- do alterarlos, comencé a rezar en la antigua parroquia. Desee lo que no está permitido: cortarme el lóbulo de las orejas. Sé hacia donde voy. Sé el límite de una noche de viento. Fatal como la noche anterior, pareciéndose a esta, aun inexplorada. Cuando hace mucho viento, la noche se parece a un poema de Nerval, exquisitamente romántico. Desee cortarme una oreja y después la otra, luego los dedos de los pies y luego la capacidad de pensar. Y, después de que todo esto dejara de acumularse como una máquina de tormentos, escribir el poema necesario a una noche de vien- to: un poema como una oreja que se corta sin hacer ruido, un simple cartílago que cae a tierra, que no es ningún símbolo, sino un simple corte delicado.
Deseé toda esa confusión, que es hija de una vida sin excesos, aunque fueran soñados, ¿qué cosa es desmedida si no es real?, como la fantasía. Deseé descubrir que la fantasía no alcanza en determinado momento (como en esta noche) a resolver la ansiedad, la ilusa gana de mi cuerpo. Deseé ser amada en un lecho: un cuerpo desnudo más otro cuerpo des- nudo, acariciar, con dos cabezas y dos troncos y dos vaginas y dos úteros de cristal o de acero.
En el pasaje en el que los gallos se responden de un corral a otro. Es estupendo sentir a los gallos en esta ciudad y ver cómo dos sombras salen con dos baldes. Es estupendo porque nada cambia, nada. Ni la muerte lo cambia. En el callejón, ya no hay nada, solo esas dos niñas con sus baldes de agua, dos niñas viejas y sucias. La Luna parece un féretro de cristal y los amantes se enquistan en ella como en una gigantesca torta de bodas. Nada perfuma el aire al atardecer. No puedo sentir el aroma del árbol de mandarina. Huelo el humo duro de mi tabaco: cielo quemado, con ojos de insecto: el verano es una llaga que se aproxima hacia mí. Este es el resto del mundo solitario. Mis amigos callan, me callan”.

 

jueves, 21 de julio de 2022

Del poemario: “EN LA MITAD DEL CAMINO RECORRIDO" de MARIA EMILIA CORNEJO, TÍMIDA Y AVERGONZADA

 

Del poemario: “EN LA MITAD DEL CAMINO RECORRIDO" de MARIA EMILIA CORNEJO, TÍMIDA Y AVERGONZADA

Del poemario: “EN LA MITAD DEL CAMINO RECORRIDO" de MARIA EMILIA CORNEJO

TÍMIDA Y AVERGONZADA


Tímida y avergonzada

dejé que quitaras lentamente mis vestidos

desnuda

Sin saber qué hacer y muerta de frio

Me acomodé entre tus piernas

¿es la primera vez?

Preguntaste,

Solo pude llorar

que no me preocupara,

yo recordaba las largas discusiones de mis padres,

el desesperado llanto de mi madre

y su vos diciéndome
“nunca confíes en los hombres”.

Comprendiste mi dolor

y con infinita ternura

cubriste mi cuerpo con tu cuerpo

tienes que abrir las piernas, murmuraste,

y yo me sentí torpe y desolada.



 

 

martes, 12 de julio de 2022

En el olvido de Carmen Ollé

 
En el olvido de Carmen Ollé

En el olvido de Carmen Ollé

Deja ya Carmen de andar por ahí contando a
todos tus dolores;
con tanta queja a nadie haces bien y el culpable
se vanagloria,
Crece en riqueza y poder.
Dice que hay una tonta ya madura -aunque no
lo parezca- que vierte por él sangre.

Si tu cuerpo no alcanza en otro cuerpo la gloria:
que el sueño te recompense.

 

lunes, 30 de mayo de 2022

POEMAS DE WINSTON ORRILLO

POEMAS DE WINSTON ORRILLO

POEMAS DE WINSTON ORRILLO 

 
I

De arándanos
tus besos.
 
 
II
Dentro
que hormiguea.
 
 
III
Venusta
la canción
 
 
IV
Peatonal
el amor
en arameo.
 
 
V
¿Saqueo?
o son
tus besos febriles
 
 
VI
Me 
atornillo
al azar:
soy estrujado.
 
 
VII
¿Quién
soy<'
¿Cómo
he 
venido?
¿Quién
me
escancia?
 
 
VIII
Navegar
que
espumea.
 
 
IX
Yo
soy
de 
tu
 
 
X
Anochezco
¡Es verdad!
(A mediodía)

Winston Orrillo. La Calera,Lima,34. Abril-Mayo 2022

 

miércoles, 26 de enero de 2022

A MI PADRE LO VEO POR WINSTON ORRILLO

A MI PADRE LO VEO POR WINSTON ORRILLO

 

A MI PADRE LO VEO POR WINSTON ORRILLO

A mi padre lo veo entre el escombro
De tanta y tanta vida cicatera.
Su rostro ya no tiene los arcanos
Que alguna vez mis ojos pastorearan.

Todo se está volviendo más sencillo:
Este claro lenguaje de mi origen
Y la risa rosada de mi madre.

Tantas casas y voces y penumbras:
Y la misma distancia nos engulle.

Nunca pude acercarme a quien me diera
Con sus brazos antiguos el encargo
De imantar estas horas, este día.

Qué lejos estuvimos y afincados
En el mismo letargo, padre mío.

Tú en las gibas ariscas del oficio
Que mal grado, tenaz, te espolvoreara.
Y el poeta soñaba, mientras tanto,
Atascado en los vientos que te herían.

Alguna vez, a veces, conversamos
Ya no recuerdo, padre, en qué dialecto.
Nuestras voces jamás zarparon juntas
Bajo el zafio sistema de las horas.

Sin embargo, de lejos yo atisbaba
Que mis pasos contigo discurrían.
Cuántas veces viví lo que viviste:
¡Desempeñé tu oficio y tus caídas!

Yo sentía que el viento me apilaba
En tu intacto rincón desconocido.
Esta voz, esta frente y estas simas
Eran tuyas, totales, sin ambages.

El tremedal del alba y sus barajas
Devolvía a mis ojos tu hornacina;
Tus carencias que entonces comprendía
Encalladas en mí sin duda alguna:
¡Por todo lo que entonces no dijimos
Hoy comienzo a cantar de aqueste modo!

 

viernes, 29 de octubre de 2021

CESARE PAVESE Santo Stefano Belbo (Cuneo)- Turín, 1950


CESARE PAVESE Santo Stefano Belbo (Cuneo)- Turín, 1950
VENDRÁ LA MUERTE Y TENDRÁ TUS OJOS




Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
-esta muerte que nos acompaña
de la mañana a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un vicio absurdo-. Tus ojos
serán una vana palabra,
un grito acallado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando sola sobre ti misma te inclinas
en el espejo. Oh querida esperanza,
también ese día sabremos nosotros
que eres la vida y eres la nada.
Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como abandonar un vicio,
como contemplar en el espejo
el resurgir de un rostro muerto,
como escuchar unos labios cerrados.
Mudos, descenderemos en el remolino.

Versión de Carles José i Solsora



CREACIÓN

Estoy vivo y he sorprendido las estrellas en el alba.
Mi compañera continúa durmiendo y lo ignora.
Mis compañeros duermen todos. La clara jornada
se me revela más limpia que los rostros aletargados.

A distancia, pasa un viejo, camino del trabajo
o a gozar la mañana. No somos distintos,
idéntica claridad respiramos los dos
y fumamos tranquilos para engañar el hambre.
También el cuerpo del viejo debería ser sano
y vibrante -ante la mañana, debería estar desnudo.

Esta mañana la vida se desliza por el agua
y el sol: alrededor está el fulgor del agua
siempre joven; los cuerpos de todos quedarán al
descubierto.

Estarán el sol radiante y la rudeza del mar abierto
y la tosca fatiga que debilita bajo el sol,
y la inmovilidad. Estará la compañera
-un secreto de cuerpos. Cada cual hará sentir su
voz.

No hay voz que quiebre el silencio del agua
bajo el alba. Y ni siquiera nada que se estremezca
bajo el cielo. Sólo una tibieza que diluye las estrellas.
Estremece sentir la mañana que vibre,
virgen, como si nadie estuviese despierto.

sábado, 12 de junio de 2021

El ruiseñor y la rosa Cuento de Oscar Wilde

 

OSCAR WILDE

El ruiseñor y la rosa


-Dijo que bailaría conmigo si le llevaba una rosa roja -se lamentaba el joven estudiante-, pero no hay una solo rosa roja en todo mi jardín.

Desde su nido de la encina, oyóle el ruiseñor. Miró por entre las hojas asombrado.

-¡No hay ni una rosa roja en todo mi jardín! -gritaba el estudiante.

Y sus bellos ojos se llenaron de llanto.

-¡Ah, de qué cosa más insignificante depende la felicidad! He leído cuanto han escrito los sabios; poseo todos los secretos de la filosofía y encuentro mi vida destrozada por carecer de una rosa roja.

-He aquí, por fin, el verdadero enamorado -dijo el ruiseñor-. Le he cantado todas las noches, aún sin conocerlo; todas las noches les cuento su historia a las estrellas, y ahora lo veo. Su cabellera es oscura como la flor del jacinto y sus labios rojos como la rosa que desea; pero la pasión lo ha puesto pálido como el marfil y el dolor ha sellado su frente.

-El príncipe da un baile mañana por la noche -murmuraba el joven estudiante-, y mi amada asistirá a la fiesta. Si le llevo una rosa roja, bailará conmigo hasta el amanecer. Si le llevo una rosa roja, la tendré en mis brazos, reclinará su cabeza sobre mi hombro y su mano estrechará la mía. Pero no hay rosas rojas en mi jardín. Por lo tanto, tendré que estar solo y no me hará ningún caso. No se fijará en mí para nada y se destrozará mi corazón.

-He aquí el verdadero enamorado -dijo el ruiseñor-. Sufre todo lo que yo canto: todo lo que es alegría para mí es pena para él. Realmente el amor es algo maravilloso: es más bello que las esmeraldas y más raro que los finos ópalos. Perlas y rubíes no pueden pagarlo porque no se halla expuesto en el mercado. No puede uno comprarlo al vendedor ni ponerlo en una balanza para adquirirlo a peso de oro.

-Los músicos estarán en su estrado -decía el joven estudiante-. Tocarán sus instrumentos de cuerda y mi adorada bailará a los sones del arpa y del violín. Bailará tan vaporosamente que su pie no tocará el suelo, y los cortesanos con sus alegres atavíos la rodearán solícitos; pero conmigo no bailará, porque no tengo rosas rojas que darle.

Y dejándose caer en el césped, se cubría la cara con las manos y lloraba.

-¿Por qué llora? -preguntó la lagartija verde, correteando cerca de él, con la cola levantada.

-Si, ¿por qué? -decía una mariposa que revoloteaba persiguiendo un rayo de sol.

-Eso digo yo, ¿por qué? -murmuró una margarita a su vecina, con una vocecilla tenue.

-Llora por una rosa roja.

-¿Por una rosa roja? ¡Qué tontería!

Y la lagartija, que era algo cínica, se echo a reír con todas sus ganas.

Pero el ruiseñor, que comprendía el secreto de la pena del estudiante, permaneció silencioso en la encina, reflexionando sobre el misterio del amor.

De pronto desplegó sus alas oscuras y emprendió el vuelo.

Pasó por el bosque como una sombra, y como una sombra atravesó el jardín.

En el centro del prado se levantaba un hermoso rosal, y al verle, voló hacia él y se posó sobre una ramita.

-Dame una rosa roja -le gritó -, y te cantaré mis canciones más dulces.

Pero el rosal meneó la cabeza.

-Mis rosas son blancas -contestó-, blancas como la espuma del mar, más blancas que la nieve de la montaña. Ve en busca del hermano mío que crece alrededor del viejo reloj de sol y quizá el te dé lo que quieres.

Entonces el ruiseñor voló al rosal que crecía entorno del viejo reloj de sol.

-Dame una rosa roja -le gritó -, y te cantaré mis canciones más dulces.

Pero el rosal meneó la cabeza.

-Mis rosas son amarillas -respondió-, tan amarillas como los cabellos de las sirenas que se sientan sobre un tronco de árbol, más amarillas que el narciso que florece en los prados antes de que llegue el segador con la hoz. Ve en busca de mi hermano, el que crece debajo de la ventana del estudiante, y quizá el te dé lo que quieres.

Entonces el ruiseñor voló al rosal que crecía debajo de la ventana del estudiante.

-Dame una rosa roja -le gritó-, y te cantaré mis canciones más dulces.

Pero el arbusto meneó la cabeza.

-Mis rosas son rojas -respondió-, tan rojas como las patas de las palomas, más rojas que los grandes abanicos de coral que el océano mece en sus abismos; pero el invierno ha helado mis venas, la escarcha ha marchitado mis botones, el huracán ha partido mis ramas, y no tendré más rosas este año.

-No necesito más que una rosa roja -gritó el ruiseñor-, una sola rosa roja. ¿No hay ningún medio para que yo la consiga?

-Hay un medio -respondió el rosal-, pero es tan terrible que no me atrevo a decírtelo.

-Dímelo -contestó el ruiseñor-. No soy miedoso.

-Si necesitas una rosa roja -dijo el rosal -, tienes que hacerla con notas de música al claro de luna y teñirla con sangre de tu propio corazón. Cantarás para mí con el pecho apoyado en mis espinas. Cantarás para mí durante toda la noche y las espinas te atravesarán el corazón: la sangre de tu vida correrá por mis venas y se convertirá en sangre mía.

-La muerte es un buen precio por una rosa roja -replicó el ruiseñor-, y todo el mundo ama la vida. Es grato posarse en el bosque verdeante y mirar al sol en su carro de oro y a la luna en su carro de perlas. Suave es el aroma de los nobles espinos. Dulces son las campanillas que se esconden en el valle y los brezos que cubren la colina. Sin embargo, el amor es mejor que la vida. ¿Y qué es el corazón de un pájaro comparado con el de un hombre?

Entonces desplegó sus alas obscuras y emprendió el vuelo. Pasó por el jardín como una sombra y como una sombra cruzó el bosque.

El joven estudiante permanecía tendido sobre el césped allí donde el ruiseñor lo dejó y las lágrimas no se habían secado aún en sus bellos ojos.

-Sé feliz -le gritó el ruiseñor-, sé feliz; tendrás tu rosa roja. La crearé con notas de música al claro de luna y la teñiré con la sangre de mi propio corazón. Lo único que te pido, en cambio, es que seas un verdadero enamorado, porque el amor es más sabio que la filosofía, aunque ésta sea sabia; más fuerte que el poder, por fuerte que éste lo sea. Sus alas son color de fuego y su cuerpo color de llama; sus labios son dulces como la miel y su hálito es como el incienso.

El estudiante levantó los ojos del césped y prestó atención; pero no pudo comprender lo que le decía el ruiseñor, pues sólo sabía las cosas que están escritas en los libros.

Pero la encina lo comprendió y se puso triste, porque amaba mucho al ruiseñor que había construido su nido en sus ramas.

-Cántame la última canción -murmuró-. ¡Me quedaré tan triste cuando te vayas!

Entonces el ruiseñor cantó para la encina, y su voz era como el agua que ríe en una fuente argentina.

Al terminar la canción, el estudiante se levantó, sacando al mismo tiempo su cuaderno de notas y su lápiz.

“El ruiseñor -se decía paseándose por la alameda-, el ruiseñor posee una belleza innegable, ¿pero siente? Me temo que no. Después de todo, es como muchos artistas: puro estilo, exento de sinceridad. No se sacrifica por los demás. No piensa más que en la música y en el arte; como todo el mundo sabe, es egoísta. Ciertamente, no puede negarse que su garganta tiene notas bellísimas. ¿Que lástima que todo eso no tenga sentido alguno, que no persiga ningún fin práctico!”

Y volviendo a su habitación, se acostó sobre su jergoncillo y se puso a pensar en su adorada.

Al poco rato se quedo dormido.

Y cuando la luna brillaba en los cielos, el ruiseñor voló al rosal y colocó su pecho contra las espinas.

Y toda la noche cantó con el pecho apoyado sobre las espinas, y la fría luna de cristal se detuvo y estuvo escuchando toda la noche.

Cantó durante toda la noche, y las espinas penetraron cada vez más en su pecho, y la sangre de su vida fluía de su pecho.

Al principio cantó el nacimiento del amor en el corazón de un joven y de una muchacha, y sobre la rama más alta del rosal floreció una rosa maravillosa, pétalo tras pétalo, canción tras canción.

Primero era pálida como la bruma que flota sobre el río, pálida como los pies de la mañana y argentada como las alas de la aurora.

La rosa que florecía sobre la rama más alta del rosal parecía la sombra de una rosa en un espejo de plata, la sombra de la rosa en un lago.

Pero el rosal gritó al ruiseñor que se apretase más contra las espinas.

-Apriétate más, ruiseñorcito -le decía-, o llegará el día antes de que la rosa esté terminada.

Entonces el ruiseñor se apretó más contra las espinas y su canto fluyó más sonoro, porque cantaba el nacimiento de la pasión en el alma de un hombre y de una virgen.

Y un delicado rubor apareció sobre los pétalos de la rosa, lo mismo que enrojece la cara de un enamorado que besa los labios de su prometida.

Pero las espinas no habían llegado aún al corazón del ruiseñor; por eso el corazón de la rosa seguía blanco: porque sólo la sangre de un ruiseñor puede colorear el corazón de una rosa.

Y el rosal gritó al ruiseñor que se apretase más contra las espinas.

-Apriétate más, ruiseñorcito -le decía-, o llegará el día antes de que la rosa esté terminada.

Entonces el ruiseñor se apretó aún más contra las espinas, y las espinas tocaron su corazón y él sintió en su interior un cruel tormento de dolor.

Cuanto más acerbo era su dolor, más impetuoso salía su canto, porque cantaba el amor sublimado por la muerte, el amor que no termina en la tumba.

Y la rosa maravillosa enrojeció como las rosas de Bengala. Purpúreo era el color de los pétalos y purpúreo como un rubí era su corazón.

Pero la voz del ruiseñor desfalleció. Sus breves alas empezaron a batir y una nube se extendió sobre sus ojos.

Su canto se fue debilitando cada vez más. Sintió que algo se le ahogaba en la garganta.

Entonces su canto tuvo un último destello. La blanca luna le oyó y olvidándose de la aurora se detuvo en el cielo.

La rosa roja le oyó; tembló toda ella de arrobamiento y abrió sus pétalos al aire frío del alba.

El eco le condujo hacia su caverna purpúrea de las colinas, despertando de sus sueños a los rebaños dormidos.

El canto flotó entre los cañaverales del río, que llevaron su mensaje al mar.

-Mira, mira -gritó el rosal-, ya está terminada la rosa.

Pero el ruiseñor no respondió; yacía muerto sobre las altas hierbas, con el corazón traspasado de espinas.

A medio día el estudiante abrió su ventana y miró hacia afuera.

-¡Qué extraña buena suerte! -exclamó-. ¡He aquí una rosa roja! No he visto rosa semejante en toda vida. Es tan bella que estoy seguro de que debe tener en latín un nombre muy enrevesado.

E inclinándose, la cogió.

Inmediatamente se puso el sombrero y corrió a casa del profesor, llevando en su mano la rosa.

La hija del profesor estaba sentada a la puerta. Devanaba seda azul sobre un carrete, con un perrito echado a sus pies.

-Dijiste que bailarías conmigo si te traía una rosa roja -le dijo el estudiante-. He aquí la rosa más roja del mundo. Esta noche la prenderás cerca de tu corazón, y cuando bailemos juntos, ella te dirá cuanto te quiero.

Pero la joven frunció las cejas.

-Temo que esta rosa no armonice bien con mi vestido -respondió-. Además, el sobrino del chambelán me ha enviado varias joyas de verdad, y ya se sabe que las joyas cuestan más que las flores.

-¡Oh, qué ingrata eres! -dijo el estudiante lleno de cólera.

Y tiró la rosa al arroyo.

Un pesado carro la aplastó.

-¡Ingrato! -dijo la joven-. Te diré que te portas como un grosero; y después de todo, ¿qué eres? Un simple estudiante. ¡Bah! No creo que puedas tener nunca hebillas de plata en los zapatos como las del sobrino del chambelán.

Y levantándose de su silla, se metió en su casa.

“¡Qué tontería es el amor! -se decía el estudiante a su regreso-. No es ni la mitad de útil que la lógica, porque no puede probar nada; habla siempre de cosas que no sucederán y hace creer a la gente cosas que no son ciertas. Realmente, no es nada práctico, y como en nuestra época todo estriba en ser práctico, voy a volver a la filosofía y al estudio de la metafísica.”

Y dicho esto, el estudiante, una vez en su habitación, abrió un gran libro polvoriento y se puso a leer.

Cuento de Oscar Wilde

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SELECCIÓN DE POESÍA CHINA

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HAIKU DE FANNY JEM WONG

HAIKU DE FANNY JEM WONG
en el estanque / las aguas se elevan / besos y rezos

HAIKU

HAIKU
HAIKU Perfecto amor - corazón de los bosques -cantan las aves. -Fanny Jem Wong

HAIKU DE FANNY JEM WONG

HAIKU DE FANNY JEM WONG
piel amarilla / viajas sin rumbo fijo /seis estaciones

HAIKU

HAIKU
HAIKU La mariposa - Princesa de las nubes - escribe versos. -Fanny Jem Wong

CONFUCIO

La sabiduría se preocupa de ser lenta en sus discursos y diligente en sus acciones.

HAIKU DE FANNY JEM WONG

HAIKU DE FANNY JEM WONG
ojitos negros / carita de min pao / infinita luz /

RECORDATORIO

RECORDATORIO
“Confía, mas sé prudente. No te apresures en entregar tu fe y confianza a quienes no lo valoran. Recuerda que el común de las gentes está acostumbrado a los reveces.” FANNY JEM WONG

Un recordatorio valioso:

Un recordatorio valioso:
"Distráete del dolor, de la indiferencia, de la traición, no permitas que te transformen en lo que no eres." Fanny Jem Wong

«𝗛𝗼𝗷𝗮𝘀 𝘀𝗼𝗯𝗿𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗿𝗮Í𝗰𝗲𝘀» A𝗻𝘁𝗼𝗹𝗼𝗴Í𝗮 𝗹𝗶𝘁𝗲𝗿𝗮𝗿𝗶𝗮

«𝗛𝗼𝗷𝗮𝘀 𝘀𝗼𝗯𝗿𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗿𝗮Í𝗰𝗲𝘀» A𝗻𝘁𝗼𝗹𝗼𝗴Í𝗮 𝗹𝗶𝘁𝗲𝗿𝗮𝗿𝗶𝗮
«𝗛𝗼𝗷𝗮𝘀 𝘀𝗼𝗯𝗿𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗿𝗮í𝗰𝗲𝘀» A𝗻𝘁𝗼𝗹𝗼𝗴í𝗮 𝗹𝗶𝘁𝗲𝗿𝗮𝗿𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗮𝘂𝘁𝗼𝗿𝗲𝘀 𝘁𝘂𝘀𝗮𝗻𝗲𝘀 𝗽𝗲𝗿𝘂𝗮𝗻𝗼𝘀, compilada por el Dr. Ignacio López-Calvo y Rodrigo P. Campos a , publicado por Palabra de Clío , historiadores mexicanos. 2022. 316 págs. ISBN: 978-612-48686-0-3. Poemas de Fanny Jem Wong, pág. 228-243.