EL ESPÍRITU DE LOS VIENTOS SIDERALES POR MARCO MARTOS
Apareces Cintia, desde una torre en el aire,
desde los huracanes desatados en las noches cálidas,
como una flecha del amanecer, surges cada mañana
y pones orden en el mundo como espíritu de los vientos siderales.
Agazapado en una silla, solo soy un ojo
que mira y describe minuciosamente tus bondades,
y cobra fuerzas solo viéndote, deleitándome con tus gestos
y tus palabras que vienen de las esferas celestiales.
En los tumultos de cada día estoy protegido por tu hálito,
gracias a ti no estoy perdido en la algarabía de los comerciantes
y entre los taimados que negocian favores y le ponen precio
a todos los actos de mujeres y varones.
A este milagro si no es amor ¿qué nombre ponerle?
Tú eres la suma de las virtudes femeninas, eres mujer y eres ángel
COPA DE VINO, ESCRIBE ARNAUT DANIEL POR MARCO MARTOS
¿Por qué crees tú, muchacha, que vives en la corte
recibiendo los cumplidos de poetas famosos,
que si tomo una copa de vino a orillas del mar
y hablo con una joven delicada que ama los libros,
aquel acto tan leve de alianza con el terciopelo líquido
ofende tus íntimos sentimientos? Los poetas son libres
y se casan con la noche, beben vientos y dolores,
se parecen a los niños y a los patriarcas longevos
que atraviesan los tiempos, solo dicen palabras
y palabras en los acantilados, en el centro de las plazas,
y se les recuerda por un tiempo cuando mueren.
Déjame pues, con mi copa de vino, con los rubíes,
el mundo es mío si miro a lo lejos los atardeceres
en las espumas de las aguas azules, déjame hablar,
no te pierdas en vanas disquisiciones. Por una palabra
mal dicha o inoportuna a veces se pierde todos los amaneceres.
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