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Green de Paul Verlaine.
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Green de Paul Verlaine.
Te ofrezco entre racimos, verdes gajos y rosas,
mi corazón ingenuo que a tu bondad se humilla;
no quieran destrozarlo tus manos cariñosas,
tus ojos regocije mi dádiva sencilla.
en el jardín umbroso mi cuerpo fatigado
las auras matinales cubrieron de rocío;
como en la paz de un sueño se deslice a tu lado
el fugitivo instante que reposar ansío.
Cuando en mis sienes calme la divina tormenta,
reclinaré, jugando con tus bucles espesos,
sobre tu núbil seno mi frente soñolienta,
sonora con el ritmo de tus últimos besos.
Versión de Víctor M. Londoño
Escuchad la dulce canción... Paul Verlaine.
Escuchad la dulce canción
Que llora para agradaros.
Es discreta, es ligera:
Con temblor de agua sobre el césped.
La voz os es conocida (¡y amada!)
Pero ahora está velada,
Como una triste viuda,
Pero aún conserva su altivez,
Y en los amplios pliegues de su velo
Que palpita a las brisas de otoño,
Oculta y muestra al corazón maravillado
La verdad como una estrella.
Y dice, la conocida voz,
Que la bondad es nuestra vida,
Y que de la envidia y del odio
Nada queda cuando llega la muerte.
Habla también de la gloria
De ser humilde y sencillo,
Y de las bodas de oro y de la tierna
Felicidad de una paz sin victoria.
Acoged la voz que persiste
En su ingenuo epitalamio.
Nada es mejor para el alma
Que hacer un alma menos triste.
Como está en pena y de paso,
El alma que sufre sin cólera,
Tiene una moral tan clara...
Escuchad la sabia canción.
Traducción de Manuel Machado
Paul Verlaine (Francia, 1844 – 1896)
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