DOLOR DE ALFONSINA STORNI
Quisiera esta tarde divina de octubre
pasear por la orilla lejana del mar;
que la arena de oro, y las aguas verdes,
y los cielos puros me vieran pasar.
Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera,
como una romana, para concordar
con las grandes olas, y las rocas muertas
y las anchas playas que ciñen el mar.
Con el paso lento, y los ojos fríos
y la boca muda, dejarme llevar;
ver cómo se rompen las olas azules
contra los granitos y no parpadear;
ver cómo las aves rapaces se comen
los peces pequeños y no despertar;
pensar que pudieran las frágiles barcas
hundirse en las aguas y no suspirar;
ver que se adelanta, la garganta al aire,
el hombre más bello, no desear amar...
Perder la mirada, distraídamente,
perderla y que nunca la vuelva a encontrar;
Y, figura erguida, entre cielo y playa,
sentirme el olvido perenne del mar.
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| SUS OJOS SIEMPRE PUROS, PAUL ÉLUARD |
SUS OJOS SIEMPRE PUROS, PAUL ÉLUARD
Días de lentitud, días de lluvia,
Días de espejos rotos y de agujas perdidas
Días de párpados cerrados al horizonte de los mares,
De horas iguales siempre, días de cautiverio.
Mi espíritu que aún refulgía en las hojas
Y las flores, mi espíritu como el amor desnudo,
La aurora que se olvida le hace inclinar el rostro
Y contemplar su cuerpo obediente e inútil.
Pero yo vi los ojos más hermosos del mundo,
Dioses de plata que tenían zafiros en sus manos,
Dioses completamente, pájaros en la tierra
Y en el agua, los vi.
Sus alas son las mías, nada existe
Sino su vuelo que sacude mi miseria,
Vuelo de estrella y resplandor,
Infinita llanura, río, roca, su vuelo,
Las olas claras de sus alas,
Mi pensar sostenido por la vida y la muerte.
(Capitale de la doleur, 1926.)
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La sabiduría se preocupa de ser lenta en sus discursos y diligente en sus acciones.