Zhuangzi

El perro no sabe que está en el establo. El cerdo no sabe que está en el corral. Por lo tanto, aquellos que no saben que son esclavos, son realmente libres. Zhuangzi
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martes, 10 de enero de 2023

CARTA LIRICA A OTRA MUJER DE ALFONSINA STORNI


CARTA LIRICA A OTRA MUJER DE ALFONSINA STORNI


CARTA LIRICA A OTRA MUJER DE ALFONSINA STORNI


Vuestro nombre no se, ni vuestro rostro
conozco yo, y os imagino blanca,
débil como los brotes iniciales,
pequeña, dulce... Ya. ni se... Divina.
En vuestros ojos, placidez de lago
que se abandona al sol y dulcemente
le absorbe su oro mientras todo calla.
Y vuestras manos, finas, como aqueste
dolor, el mío, que se alarga, alarga
y luego se me muere y se concluye
así, como lo veis, en algún verso.
Ah, ¿sois así? Decidme si en la boca
tenéis un rumoroso colmenero,
si las orejas vuestras son a modo
de pétalos de rosas ahuecados...
Decidme si lloráis humildemente
mirando las estrellas tan lejanas,
y si en las manos tibias se os aduermen
palomas blancas y canarios de oro.
Porque todo eso y mas sois, sin duda,
vos, que tenéis al hombre que adoraba
entre las manos dulces; vos, la bella,
que habéis matado, sin saberlo acaso,
toda esperanza en mi... Vos, su criatura,
porque él es todo vuestro: cuerpo y alma
estáis gustando del amor secreto
que guardé silencioso,.. Dios lo sabe
por que, que yo no alcanzo a penetrarlo.
Os lo confieso que una vez estuvo
tan cerca de mi brazo, que a extenderlo
acaso mía aquella dicha vuestra
me fuera ahora... ¡Si!, acaso mía...
Mas, ved, estaba el alma tan gastada,
que el brazo mío no alcanzó a extenderse:
la sed divina, contenida entonces,
me pulió el alma... ¡Y el ha sido vuestro!
¿Comprendéis bien? Ahora, en vuestros brazos
el se adormece y le decís palabras
pequeñas y menudas que semejan
pétalos volanderos y muy blancos,
Acaso un niño rubio vendrá luego
a copiar en los ojos inocentes
los ojos vuestros y los de él,
unidos en un espejo azul y cristalino...
¡Oh, ceñidle la frente: ¡Era tan amplia!
¡Arrancaba tan firme los cabellos
a grandes ondas, que a tenerla cerca,
no hiciera yo otra cosa que ceñirla!
Luego dejad que en vuestras manos vaguen
los labios suyos; el me dijo un día
que nada era tan dulce al alma suya
Como besar las femeninas manos...
Y acaso alguna vez, yo, la que anduve
vagando por afuera de la vida
como aquellos filósofos mendigos
que van a las ventanas señoriales
a mirar sin envidia toda fiesta-,
me allegué humildemente a vuestro lado
y con palabras quedas, susurrantes,
os pida vuestras manos un momento,
para besarías yo como el las besa..
-Y al recubrirías lenta, lentamente,
vaya pensando: "Aquí se aposentaron
¿cuanto tiempo sus labios, cuanto tiempo
en las divinas manos que son suyas?
¡Oh que amargo deleite este deleite
de buscar huellas suyas y seguirlas
sobre las manos vuestras tan sedosas,
tan finas, con sus venas tan azules!
¡Oh, que nada podría (ni ser suya,
ni dominarle el alma, ni tenerlo
rendido aquí a mis pies) recompensarme
este horrible deleite de hacer mío
un inefable, apasionado rastro!
¡ Y allí en vos misma, si, pues sois barrera,
barrera ardiente, viva, que al tocarla
ya me remueve este cansancio amargo,
este silencio de alma en que me escudo,
este dolor mortal en que me abismo,
esta inmovilidad del sentimiento
que solo salta bruscamente cuando
nada es posible!

martes, 11 de febrero de 2020

EL RUEGO DE ALFONSINA STORNI


EL RUEGO DE ALFONSINA STORNI


EL RUEGO DE ALFONSINA STORNI


Señor, Señor, hace ya tiempo, un día
soñé un amor como jamás pudiera
soñarlo nadie, algún amor que fuera
la vida toda, toda la poesía.

Y pasaba el invierno y no venía,
y pasaba también la primavera,
y el verano de nuevo persistía,
y el otoño me hallaba con mi espera.

Señor, Señor; mi espalda está desnuda,

 ¡has estallar allí, con mano ruda
el látigo que sangra a los perversos!

Que está la tarde ya sobre mi vida,
y esta pasión ardiente y desmedida
la he perdido, ¡Señor, haciendo versos!

miércoles, 26 de junio de 2019

QUEJA DE ALFONSINA STORNI


QUEJA DE ALFONSINA STORNI


QUEJA  DE ALFONSINA STORNI


Señor, mi queja es ésta,
tú me comprenderás:
De amor me estoy muriendo,
pero no puedo amar.

Persigo lo perfecto
en mí y en los demás,
persigo lo perfecto
para poder amar.

Me consumo en mi fuego,
¡señor, piedad, piedad!
De amor me estoy muriendo




1. Bebe de las rocas; duerme sobre escarcha; renueva tejidos con salitre y agua; habla con los pájaros y llévate al alba. – El dulce daño

2. Tu casa está llena de lirios, la mía sonríe amapolas. ¿Has visto rondando en mis patios ramas de tus frondas? – El dulce daño

3. Cuando sobre tu pecho mi alma fue apaciguada, y la dulce criatura, tuya y mía, deseada, yo puse entre tus manos toda mi fantasía. – Ocre

4. Vueltas y vueltas doy por esas calles; por donde quiera, me siguen las paredes silenciosas, y detrás de ellas, en vano saber quiero si los hombres mueren o sueñan.

5. Luz de los astros: todos mis poros se abren sintiendo vuestros tesoros que son trasuntos de inmensidad, y en esta hora soy una cuerda, cuerda que espera que algo la muerda, para dar notas de tempestad.

6. Sé la frase que encanta y que comprende, y sé callar cuando la luna asciende enorme y roja sobre los barrancos. – Ocre

7. Si en una de tus casas, Buenos Aires, me muero viendo en días de otoño tu ciclo prisionero, no me será sorpresa la lápida pesada. – Ocre

8. Escrútame los ojos, sorpréndeme la boca, sujeta entre tus manos esta cabeza loca; dame a beber, el malvado veneno que te moja los labios a pesar de ser bueno. – El dulce daño

9. Hombre pequeñito que jaula me das. Digo pequeñito porque no me entiendes, ni me entenderás. – Irremediablemente

10. La primavera dulce que me enseñara a amarte, la primavera misma que me ayudó a lograrte. – Irremediablemente

11. Sólo el hombre, pequeño, cuyo humano latido en la tierra es un sueño, ¡Sólo el hombre hace ruido!

12. Yo no estoy y estoy siempre en mis versos, viajero, pero puedes hallarme si por el libro avanzas dejando en los umbrales tus fieles y balanzas: requieren mis jardines piedad de jardinero. – Irremediablemente

13. Las primaveras al marcharse dejan, las lloviznas de otoño preparadas…Pequeña, ve despacio, mucho juicio, no te quemen tus llamas.

14. Selvas tengo en el corazón; árboles gruesos prietos de ramas; yuyos, retamas, flores de malvón, pájaros en las ramas, todo eso tengo en mi corazón. – El dulce daño

15. Dime al oído la palabra dulce; camoatí zumbador, las letras que se asomen a tus labios han de oler a malvón, y empacarán insectos en el rojo panal del corazón. – El dulce daño

16. Bravo león, mi corazón tiene apetitos, no razón. – Mundo de siete pozos

17. Un día habré dormido con un sueño tan largo que ni tus besos puedan avivar el letargo.  – Irremediablemente

18. ¿Cómo decir este deseo de alma? Un deseo divino me devora; pretendo hablar, pero se rompe y llora esto que llevo adentro y no se calma.

19. Una fase brutal te corta el paso y aún rezas y no sabes si el que empuja te arrolla sierpe o ángel se despliega. – Mascarilla y Trébol

20. Baja: mi corazón te está pidiendo. Podrido está; lo entrego a tus cuidados. Pasa tus dedos blancos suavemente sobre él. – Mascarilla y Trébol

21. Ah, me resisto, mas me tienes toda, tú, que nunca serás del todo mío. – Ocre

22. ¿De qué desierto antiguo eres memoria que tienes sed y en agua te consumes y alzas el cuerpo muerto hacia el espacio como si tu agua fuera la del cielo? – Mascarilla y Trébol

23. ¿Y vendrás tú? Se cubren alegres, mis floreros de madreselvas. Anda por los largos canteros la risa azul del no me olvides y se cargan las vides. – El dulce daño

24. Tus manos, heridas de intrincados caminos, son la historia de una raza de amadores. – Mundo de siete pozos

25. ¿Qué hace tu sombra larga tras mi sombra? ¿Por qué rondas mi casa? – El dulce daño

26. Y yo no tendré miedo de morenas ni rubias, pues cerraré los ojos y te diré: soy tuya. – Languidez

27. ¡Pobrecitas y mansas ovejas del rebaño! No temáis a la loba, ella no os hará daño. Pero tampoco riáis, que sus dientes son finos ¡Y en el bosque aprendieron sus manejos felinos!

28. Alma: ¿Dónde está el oro aquel que viste? Todo ha cambiado cuando estuvo enfrente; mis ojos tocan realidad tan triste que digo: es el presente. – Languidez

29. ¿Vendrás tú? Por mis jardines vuelan ya las primeras mariposas sobre las rosas. – El dulce daño

30. ¿Qué mundos tengo dentro del alma que ha tiempo vengo pidiendo medios para volar?

31. Un día estaré sola, como está la montaña entre el largo desierto y la mar que la baña.

32. Tú me quieres alba, Me quieres de espumas, Me quieres de nácar.

33. Acaso se lo lleva la que menos le cuesta. Halló en ella más fácil la vida ya pesada. Todo cerebro activo lleva un alma quebrada Y el hombre, en las mujeres, busca un poco de fiesta.

34.  Entonces, buen hombre, Preténdeme blanca, Preténdeme nívea, Preténdeme casta.

35. Habla con los pájaros Y lévate al alba. Y cuando las carnes Te sean tornadas, Y cuando hayas puesto En ellas el alma Que por las alcobas Se quedó enredada.

36. Gimen porque nace el sol. Gimen porque muere el sol…Todo está allí, apretado en la cuenca, donde, pájaro quieto, aguarda.

37. Tú que el esqueleto Conservas intacto No sé todavía Por cuáles milagros, Me pretendes blanca (Dios te lo perdone), Me pretendes casta (Dios te lo perdone), ¡Me pretendes alba!

38. Ni un rayo de luna Filtrado me haya. Ni una margarita Se diga mi hermana. Tú me quieres nívea, Tú me quieres blanca, Tú me quieres alba.

39. Y en la hora en que vuelve la excelsitud de amar saber que algo en nosotros es capaz de volar.

40. Sobre los tanques frescos de los sapos los grillos mueven verdes batallones.

41. Hallar que cada cosa es vieja, pero es nueva, que dentro de lo eterno lo viejo se renueva.

42. Huye hacia los bosques, Vete a la montaña; Límpiate la boca; Vive en las cabañas; Toca con las manos La tierra mojada.

43. Tengo deseos de que mi todo, a un tiempo sea cristal y lodo, paloma y cuervo, llama y alud.

44. Tú que hubiste todas Las copas a mano, De frutos y mieles Los labios morados.

45. Mariposa ebria, la tarde, giraba sobre nuestras cabezas estrechando sus círculos de nubes blancas hacia el vértice áspero de tu boca que se abría frente al mar alineando sus blancos lobeznos.

46. Ni un rayo de luna Filtrado me haya. Ni una margarita Se diga mi hermana. Tú me quieres nívea, Tú me quieres blanca, Tú me quieres alba.

47. Tú que en el banquete Cubierto de pámpanos Dejaste las carnes Festejando a Baco. Tú que en los jardines Negros del Engaño Vestido de rojo Corriste al Estrago.

48. Aprender a dar pasos como un tímido niño que necesita aún solícito cariño.

49. Que un no ser, que es un más ser, doblado, prendido estás aquí y estás ausente por praderas de magias y de olvido.

50. Un día, suavemente, con sus corteses modos, hizo el hombre la jaula para encerrarte allí. Y ahora te contempla, apoyado de codos, sobre el hierro prudente que lo aparta de ti.

51. Cuida mejor la casa la mujer que es modesta Y no tiene una vida mental imaginada. Si del hombre que adora se comprende engañada Recibe lo que sobra, y a su lado se acuesta.

52. Mas… ¿Lo que fue? ¡Jamás se recupera! ¡Y toda primavera que se esboza es un cadáver más que adquiere vida y es un capullo más que se deshoja!.

53. No por eso posee la mujer, todo entero, Al que, sin ser amante, puede ser compañero; Acaso él también sueña lo mismo que soñamos.

54. Y sólo pequeños rincones de formas recogió mi corazón adormecido.

55. Tiempo y tranquilidad me han faltado, hasta hoy, para desprenderme de mis angustias y ver así lo que está a mi alrededor. Pero, si continúo escribiendo, he de procurarme el tiempo y la tranquilidad que para ello me harán falta.

56. Se hacen tus ojos demasiado azules, cubren tus manos impalpables tules y algo divino te levanta en vuelo.

57. Tienes un deseo: morir. Y una esperanza: no morir.

58. Adherida a tu velocidad, como la hoja a la rueda, lancé tímidas flechas a tus paisajes soberbios.

59. Y cigarras sonoras, y piedras calcinadas, se asoman a mis largas siestas, sin que concluya este lento desfile de puntos por mis manos. Y a ratos, en el aire que impregnan los manzanos, van y vienen dos frases: Eres mía. Soy tuya.

60. Mis ojos, faros de angustia, trazan señales misteriosas en los mares desiertos. Y eterna, la llama de mi corazón sube en espirales a iluminar el horizonte.

61. Que entre tus calles rectas, untadas de su río apagado, brumoso, desolante y sombrío, cuando vagué por ellas, ya estaba yo enterrada.

62. Una mística flor, técnica y fría, que el pomo de colores, semillero de seres planos que el dibujo alienta, si bien terrestre, de un trasmundo viene.

63. Se agrupaban en llaves y en acordes en el papiro rosa de la tarde; (y a un golpe de batuta abandonaban la partitura locos de alegría.

64. Que sea azucena Sobre todas, casta. De perfume tenue. Corola cerrada.

65. La niña vio a la luna en el azul estanque Que en medio de los pinos servía de pecera. (Piernas de cazadora, suelta la cabellera, Y el fino seno blanco celoso de su arranque).

66. ¿Recuerdas tú? La casa era un arrullo, un perfume infinito, un nido blando: nunca se dijo la palabra cuando. Se decía, muy quedo: mío y tuyo.

67. Oh, muerte, yo te amo, pero te adoro, vida… Cuando vaya en mi caja para siempre dormida, haz que por vez postrera penetren mis pupilas el sol de primavera.

68. La vi escrita al tramonto, indescifrable. Un pentagrama sobre el campo alzado: y era un millar de pájaros, cubriendo de negras notas los tirantes hilos.

69. Ten paciencia, mujer que eres oscura: algún día, la forma destructora que todo lo devora, borrará mi figura. Se bajará a mis libros, ya amarillos, y alzándola en sus dedos, los carrillos ligeramente inflados, con un modo de gran señor a quien lo aburre todo, de un cansado soplido me aventará al olvido.

70. Una mano invisible acaricia calladamente la pulpa triste de los mundos rodantes. Alguien, a quien no comprendo, me macera el corazón de dulzura.

71. Cargada de la luna, pasar los abedules, Y siguiendo en el aire la curva de sus tules Ejércitos de pájaros cantando la siguieron.

72. Cazador: si vas de caza Por los montes del Señor, Teme que a los pájaros venguen Hondas heridas de amor.

73. Porque mi alma es toda fantástica, viajera, y la envuelve una nube de locura ligera cuando la luna nueva sube al cielo azulino.

74. Otra amiga me dice: —Las mujeres mentales Perdedoras salimos en negocios de amores. Tenemos, ciertamente, muchos adoradores: Buscan pequeños sorbos en caídas vestales.

75. Y cuando, ya cansadas de esperar, les pedimos El corazón, en cambio del propio que le dimos, Se lleva la que pasa lo que hemos adorado.

76. Las mujeres mentales somos las plataformas: Mejoramos los hombres, y pulimos sus normas, Refinan en nosotras su instinto desatado.

77. De un elástico salto llegó junto a la fuente, Hundió las blancas manos, tomó el disco de oro, Y al cargar junto al cuello el redondo tesoro, La cabellera negra se le tornó luciente.

78.  Y, sobre el nudo diario de su vida tranquila, Regulada, en su pecho luminoso vigila Un ideal femenino, cuya clase ignoramos.

79. Su corazón lo ponen no en las espirituales, Que fatigan al cabo. Como cultivadores Adoran lo que crean: piensan que las mejores Son aquellas plegadas a sus modos carnales.

80. Seré en tus manos una copa fina pronta a sonar cuando vibrarla quieras… Destilarán en ella primaveras, reflejará la luz que te ilumina. Seré en tus manos una copa fina.





miércoles, 15 de marzo de 2017

CAPRICHO DE ALFONSINA STORNI


CAPRICHO DE ALFONSINA STORNI

CAPRICHO DE ALFONSINA STORNI


Escrútame los ojos sorpréndeme la boca,
sujeta entre tus manos esta cabeza loca;
dame a beber veneno, el malvado veneno
que moja los labios a pesar de ser bueno.

Pero no me preguntes, no me preguntes nada
de porqué lloré tanto en la noche pasada;
las mujeres lloramos sin saber, porque sí.
Es esto de los llantos pasaje baladí.

Bien se ve que tenemos adentro un mar oculto,
un mar un poco torpe, ligeramente estulto,
que se asoma a los ojos con bastante frecuencia
y hasta lo manejamos con una dúctil ciencia.
No preguntes amado, lo debes sospechar:
en la noche pasada no estaba quieto el mar.
Nada más. Tempestades que las trae y las lleva
un viento que nos marca cada vez costa nueva.
Si, vanas mariposas sobre jardín de Enero,
nuestro interior es todo sin equilibrio y huero.
Luz de cristalería, fruto de carnaval
decorado en escamas de serpientes del mal.

Así somos, ¿no es cierto? Ya lo dijo el poeta:
deseamos y gustamos la miel en cada copa
y en el cerebro habemos un poquito de estopa.

Bien. No, no me preguntes. Torpeza de mujer,
capricho, amado mío, capricho debe ser.
Oh, déjame que ría. ¿No ves que tarde hermosa?
Espínate las manos y córtame una rosa.


viernes, 30 de septiembre de 2016

DOLOR DE ALFONSINA STORNI




DOLOR DE ALFONSINA STORNI


Quisiera esta tarde divina de octubre
pasear por la orilla lejana del mar;
que la arena de oro, y las aguas verdes,
y los cielos puros me vieran pasar.

Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera,
como una romana, para concordar
con las grandes olas, y las rocas muertas
y las anchas playas que ciñen el mar.

Con el paso lento, y los ojos fríos
y la boca muda, dejarme llevar;
ver cómo se rompen las olas azules
contra los granitos y no parpadear;
ver cómo las aves rapaces se comen
los peces pequeños y no despertar;
pensar que pudieran las frágiles barcas
hundirse en las aguas y no suspirar;
ver que se adelanta, la garganta al aire,
el hombre más bello, no desear amar...

Perder la mirada, distraídamente,
perderla y que nunca la vuelva a encontrar;
Y, figura erguida, entre cielo y playa,
sentirme el olvido perenne del mar.

domingo, 3 de julio de 2016

LA QUE COMPRENDE DE ALFONSINA STORNI

LA QUE COMPRENDE DE ALFONSINA STORNI

LA QUE COMPRENDE DE ALFONSINA STORNI


Con la cabeza negra caída hacia adelante
está la mujer bella, la de mediana edad,
postrada de rodillas, y un Cristo agonizante
desde su duro leño la mira con piedad.

En los ojos la carga de una enorme tristeza,
en el seno la carga del hijo por nacer,
al pie del blanco Cristo que está sangrando reza:
-¡Señor, el hijo mío que no nazca mujer!

sábado, 24 de octubre de 2015

VEINTE SIGLOS DE ALFONSINA STORNI


VEINTE SIGLOS DE ALFONSINA STORNI


VEINTE SIGLOS DE ALFONSINA STORNI


Para decirte , amor, que te deseo,
sin los rubores falsos del instinto,
estuve atada como un Prometeo,
pero una tarde me salí del cinto.

Son veinte siglos que movió mi mano
para poder decirte sin rubores.
“Que la luz edifique mis amores”.
Son veinte siglos los que alzó mi mano!

Pasan las flechas sobre mis cabellos,
pasan las flechas, aguzados dardos...
son veinte siglos de terribles fardos!
Sentí su peso al libertarme de ellos.

Y no creas que tenga el brazo fuerte,
mi brazo tiembla debilucho y magro,
pero he llegado entera hasta el milagro:
estoy acompañada por la muerte.

jueves, 22 de octubre de 2015

LA CARICIA PERDIDA DE ALFONSINA STORNI

LA CARICIA PERDIDA DE ALFONSINA STORNI


LA CARICIA PERDIDA DE ALFONSINA STORNI


Se me va de los dedos la caricia sin causa,
se me va de los dedos ... En el viento, al rodar,
la caricia que vaga sin destino ni objeto,
la caricia perdida, ¿quién la recogerá?

Pude amar esta noche con piedad infinita,
pude amar al primero que acertara a llegar.
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
La caricia perdida rodará... rodará...

Si en los ojos te besan esta noche, viajero,
si estremece las ramas un dulce suspirar,
si te oprime los dedos una mano pequeña
que te toma y te deja, que te logra y se va,

si no ves esa mano ni la boca que besa,
si es el aire quien teje la ilusión de llamar,
oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos,
en el viento fundida ¿me reconocerás?

viernes, 10 de abril de 2015

¡ADIOS! DE ALFONSINA STORNI



ALFONSINA STORNI

¡ADIOS! DE ALFONSINA STORNI


Las cosas que mueren jamás resucitan,
las cosas que mueren no tornan jamás,
se quiebran los vasos y el vidrio que queda
¡es polvo por siempre y por siempre será!

Cuando los capullos caen de la rama
dos veces seguidas no florecerán...
Las flores tronchadas por el viento impío
¡se agotan por siempre, por siempre jamás!

Los días que fueron, los días perdidos,
los días inertes ya no volverán.
¡Qué tristes las horas que se desgranaron
bajo el aletazo de la soledad!

¡Qué tristes las sombras, las sombras nefastas,
las sombras creadas por nuestra maldad!
¡Oh, las cosas idas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que así se nos van!

¡Corazón... silencia!... ¡Cúbrete de llagas!...
-de llagas infectas- ¡cúbrete de mal!
¡Que todo el que llegue se muera al tocarte,
corazón maldito que inquietas mi afán!

¡Adiós para siempre mis dulzuras todas!
¡Adiós mi alegría llena de bondad!
¡Oh, las cosas muertas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que no vuelven más!...

viernes, 2 de agosto de 2013

ALFONSINA STORNI POEMAS Y FRAGMENTOS ILUSTRADOS

ALFONSINA STORNI 
POEMAS Y FRAGMENTOS ILUSTRADOS



ALFONSINA STORNI 

ALFONSINA STORNI 

ALFONSINA STORNI 

ALFONSINA STORNI 

ALFONSINA STORNI 

ALFONSINA STORNI 

ALFONSINA STORNI 

ALFONSINA STORNI 

ALFONSINA STORNI 

ALFONSINA STORNI 

Tú ME QUIERES BLANCA

Tú me quieres alba,
Me quieres de espumas,
Me quieres de nácar.
Que sea azucena
Sobre todas, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada

Ni un rayo de luna
Filtrado me haya.
Ni una margarita
Se diga mi hermana.
Tú me quieres nívea,
Tú me quieres blanca,
Tú me quieres alba.
Tú que hubiste todas
Las copas a mano,
De frutos y mieles
Los labios morados.
Tú que en el banquete
Cubierto de pámpanos
Dejaste las carnes
Festejando a Baco.
Tú que en los jardines
Negros del Engaño
Vestido de rojo
Corriste al Estrago.
Tú que el esqueleto
Conservas intacto
No sé todavía
Por cuáles milagros,
Me pretendes blanca
(Dios te lo perdone),
Me pretendes casta
(Dios te lo perdone),
¡Me pretendes alba!
Huye hacia los bosques,
Vete a la montaña;
Límpiate la boca;
Vive en las cabañas;
Toca con las manos
La tierra mojada;
Alimenta el cuerpo
Con raíz amarga;
Bebe de las rocas;
Duerme sobre escarcha;
Renueva tejidos
Con salitre y agua;
Habla con los pájaros
Y lévate al alba.
Y cuando las carnes
Te sean tornadas,
Y cuando hayas puesto
En ellas el alma
Que por las alcobas
Se quedó enredada,
Entonces, buen hombre,
Preténdeme blanca,
Preténdeme nívea,
Preténdeme casta.

jueves, 25 de junio de 2009

LA MIRADA DE ALFONSINA STORNI

 
LA QUE COMPRENDE DE ALFONSINA STORNI



LA MIRADA DE ALFONSINA STORNI


Mañana, bajo el peso de los años,
las buenas gentes me verán pasar,
mas bajo el pelo oscuro y la piel mate
algo del muerto fuego asomará.

Y oiré decir: ¿quién es esa que ahora
pasa? Y alguna voz contestará:
-Allá en sus buenos tiempos
hacía versos. Hace mucho ya.

Y yo tendré mi cabellera blanca,
los ojos limpios, y en mi boca habrá
una gran placidez y mi sonrisa
oyendo aquello no se apagará.

Seguiré mi camino lentamente,
mi mirada a los ojos mirará,
irá muy hondo la mirada mía,
y alguien, en el montón, comprenderá.

ENTRADAS DESTACADAS

SELECCIÓN DE POESÍA CHINA

BALADA DE CHANG’AN POR LI BAI BALADA DE CHANG’AN Cuando mis cabellos comenzaron a cubrir mi frente Delante de la puerta me divertía recogien...

HAIKU DE FANNY JEM WONG

HAIKU DE FANNY JEM WONG
en el estanque / las aguas se elevan / besos y rezos

HAIKU

HAIKU
HAIKU Perfecto amor - corazón de los bosques -cantan las aves. -Fanny Jem Wong

HAIKU DE FANNY JEM WONG

HAIKU DE FANNY JEM WONG
piel amarilla / viajas sin rumbo fijo /seis estaciones

HAIKU

HAIKU
HAIKU La mariposa - Princesa de las nubes - escribe versos. -Fanny Jem Wong

CONFUCIO

La sabiduría se preocupa de ser lenta en sus discursos y diligente en sus acciones.

HAIKU DE FANNY JEM WONG

HAIKU DE FANNY JEM WONG
ojitos negros / carita de min pao / infinita luz /

RECORDATORIO

RECORDATORIO
“Confía, mas sé prudente. No te apresures en entregar tu fe y confianza a quienes no lo valoran. Recuerda que el común de las gentes está acostumbrado a los reveces.” FANNY JEM WONG

Un recordatorio valioso:

Un recordatorio valioso:
"Distráete del dolor, de la indiferencia, de la traición, no permitas que te transformen en lo que no eres." Fanny Jem Wong

«𝗛𝗼𝗷𝗮𝘀 𝘀𝗼𝗯𝗿𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗿𝗮Í𝗰𝗲𝘀» A𝗻𝘁𝗼𝗹𝗼𝗴Í𝗮 𝗹𝗶𝘁𝗲𝗿𝗮𝗿𝗶𝗮

«𝗛𝗼𝗷𝗮𝘀 𝘀𝗼𝗯𝗿𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗿𝗮Í𝗰𝗲𝘀» A𝗻𝘁𝗼𝗹𝗼𝗴Í𝗮 𝗹𝗶𝘁𝗲𝗿𝗮𝗿𝗶𝗮
«𝗛𝗼𝗷𝗮𝘀 𝘀𝗼𝗯𝗿𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗿𝗮í𝗰𝗲𝘀» A𝗻𝘁𝗼𝗹𝗼𝗴í𝗮 𝗹𝗶𝘁𝗲𝗿𝗮𝗿𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗮𝘂𝘁𝗼𝗿𝗲𝘀 𝘁𝘂𝘀𝗮𝗻𝗲𝘀 𝗽𝗲𝗿𝘂𝗮𝗻𝗼𝘀, compilada por el Dr. Ignacio López-Calvo y Rodrigo P. Campos a , publicado por Palabra de Clío , historiadores mexicanos. 2022. 316 págs. ISBN: 978-612-48686-0-3. Poemas de Fanny Jem Wong, pág. 228-243.