Zhuangzi

El perro no sabe que está en el establo. El cerdo no sabe que está en el corral. Por lo tanto, aquellos que no saben que son esclavos, son realmente libres. Zhuangzi
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martes, 22 de noviembre de 2022

Así habló Zaratustra

 Así habló Zaratustra

 

Un día Zarathustra se había quedado dormido bajo una higuera, y, como hacía calor, había ocultado la cara bajo el brazo. Entonces se le acercó una víbora y le picó en el cuello, y Zarathustra despertó gritando de dolor.
Al apartar el brazo de su cara vio la serpiente, que, al reconocer los ojos de Zarathustra, dio la vuelta torpemente y quiso escapar. «No te vayas aún -dijo Zarathustra, déjame darte las gracias. A tiempo me despertaste, pues aún me queda bastante trecho por recorrer». «Poco trecho podrás recorrer ya -respondió la víbora con tristeza-, pues mi veneno es mortal». Zarathustra sonrió: Ha muerto alguna vez un dragón por el veneno de una serpiente? Pero toma de nuevo tu veneno: no eres bastante rica para regalármelo.» La víbora le saltó de nuevo al cuello y le lamió la mordedura.

DE LA PICADURA DE VIBORA

Un día Zarathustra se había quedado dormido bajo una higuera, y, como hacía calor, había ocultado la cara bajo el brazo. Entonces se le acercó una víbora y le picó en el cuello, y Zarathustra despertó gritando de dolor.
 
Al apartar el brazo de su cara vio la serpiente, que, al reconocer los ojos de Zarathustra, dio la vuelta torpemente y quiso escapar. «No te vayas aún -dijo Zarathustra, déjame darte las gracias. A tiempo me despertaste, pues aún me queda bastante trecho por recorrer». «Poco trecho podrás recorrer ya -respondió la víbora con tristeza-, pues mi veneno es mortal». Zarathustra sonrió: Ha muerto alguna vez un dragón por el veneno de una serpiente? Pero toma de nuevo tu veneno: no eres bastante rica para regalármelo.» La víbora le saltó de nuevo al cuello y le lamió la mordedura.
 

Hay quienes no pueden aflojar sus propias cadenas y sin embargo pueden liberar a sus amigos.
Debes estar preparado para arder en tu propio fuego: ¿cómo podrías renacer sin haberte convertido en cenizas?

Hay quienes no pueden aflojar sus propias cadenas y sin embargo pueden liberar a sus amigos.
Debes estar preparado para arder en tu propio fuego: ¿cómo podrías renacer sin haberte convertido en cenizas?
Así habló Zaratustra

 

"Sin duda yo soy un bosque y una noche dearboles oscuros, sin embargo quien no tenga
miedo de mi oscuridad encontrará tambiéntaludes de rosas debajo de mis cipreses”.

jueves, 23 de junio de 2022

Como yo no podía ir a buscar a la muerte por Emily Dickinson

Como yo no podía ir a buscar a la muerte por Emily Dickinson
Como yo no podía ir a buscar a la muerte por Emily Dickinson


 Como yo no podía ir a buscar a la muerte por Emily Dickinson


Como yo no podía ir a buscar a la Muerte,
ella vino a buscarme bondadosamente;
el carruaje solo nos llevaba a nosotros
y a la Inmortalidad.
Marchábamos lentamente, ella no tenía prisa,
y yo había dejado a un lado
mi trabajo y también mi ocio,
respondiendo a su cortesía.
Pasamos junto a una escuela donde jugaban los niños,
que apenas había terminado sus lecciones;
pasamos los campos de pastos,
pasamos el sol poniente.
Nos detuvimos ante una casa que parecía
una hinchazón en la tierra;
el tejado era apenas visible
Desde entonces han transcurrido siglos;
pero cada uno de ellos me parece más corto que el día
en que barrunté por primera vez que los caballos
se dirigían hacia la Eternidad.

sábado, 12 de junio de 2021

El ruiseñor y la rosa Cuento de Oscar Wilde

 

OSCAR WILDE

El ruiseñor y la rosa


-Dijo que bailaría conmigo si le llevaba una rosa roja -se lamentaba el joven estudiante-, pero no hay una solo rosa roja en todo mi jardín.

Desde su nido de la encina, oyóle el ruiseñor. Miró por entre las hojas asombrado.

-¡No hay ni una rosa roja en todo mi jardín! -gritaba el estudiante.

Y sus bellos ojos se llenaron de llanto.

-¡Ah, de qué cosa más insignificante depende la felicidad! He leído cuanto han escrito los sabios; poseo todos los secretos de la filosofía y encuentro mi vida destrozada por carecer de una rosa roja.

-He aquí, por fin, el verdadero enamorado -dijo el ruiseñor-. Le he cantado todas las noches, aún sin conocerlo; todas las noches les cuento su historia a las estrellas, y ahora lo veo. Su cabellera es oscura como la flor del jacinto y sus labios rojos como la rosa que desea; pero la pasión lo ha puesto pálido como el marfil y el dolor ha sellado su frente.

-El príncipe da un baile mañana por la noche -murmuraba el joven estudiante-, y mi amada asistirá a la fiesta. Si le llevo una rosa roja, bailará conmigo hasta el amanecer. Si le llevo una rosa roja, la tendré en mis brazos, reclinará su cabeza sobre mi hombro y su mano estrechará la mía. Pero no hay rosas rojas en mi jardín. Por lo tanto, tendré que estar solo y no me hará ningún caso. No se fijará en mí para nada y se destrozará mi corazón.

-He aquí el verdadero enamorado -dijo el ruiseñor-. Sufre todo lo que yo canto: todo lo que es alegría para mí es pena para él. Realmente el amor es algo maravilloso: es más bello que las esmeraldas y más raro que los finos ópalos. Perlas y rubíes no pueden pagarlo porque no se halla expuesto en el mercado. No puede uno comprarlo al vendedor ni ponerlo en una balanza para adquirirlo a peso de oro.

-Los músicos estarán en su estrado -decía el joven estudiante-. Tocarán sus instrumentos de cuerda y mi adorada bailará a los sones del arpa y del violín. Bailará tan vaporosamente que su pie no tocará el suelo, y los cortesanos con sus alegres atavíos la rodearán solícitos; pero conmigo no bailará, porque no tengo rosas rojas que darle.

Y dejándose caer en el césped, se cubría la cara con las manos y lloraba.

-¿Por qué llora? -preguntó la lagartija verde, correteando cerca de él, con la cola levantada.

-Si, ¿por qué? -decía una mariposa que revoloteaba persiguiendo un rayo de sol.

-Eso digo yo, ¿por qué? -murmuró una margarita a su vecina, con una vocecilla tenue.

-Llora por una rosa roja.

-¿Por una rosa roja? ¡Qué tontería!

Y la lagartija, que era algo cínica, se echo a reír con todas sus ganas.

Pero el ruiseñor, que comprendía el secreto de la pena del estudiante, permaneció silencioso en la encina, reflexionando sobre el misterio del amor.

De pronto desplegó sus alas oscuras y emprendió el vuelo.

Pasó por el bosque como una sombra, y como una sombra atravesó el jardín.

En el centro del prado se levantaba un hermoso rosal, y al verle, voló hacia él y se posó sobre una ramita.

-Dame una rosa roja -le gritó -, y te cantaré mis canciones más dulces.

Pero el rosal meneó la cabeza.

-Mis rosas son blancas -contestó-, blancas como la espuma del mar, más blancas que la nieve de la montaña. Ve en busca del hermano mío que crece alrededor del viejo reloj de sol y quizá el te dé lo que quieres.

Entonces el ruiseñor voló al rosal que crecía entorno del viejo reloj de sol.

-Dame una rosa roja -le gritó -, y te cantaré mis canciones más dulces.

Pero el rosal meneó la cabeza.

-Mis rosas son amarillas -respondió-, tan amarillas como los cabellos de las sirenas que se sientan sobre un tronco de árbol, más amarillas que el narciso que florece en los prados antes de que llegue el segador con la hoz. Ve en busca de mi hermano, el que crece debajo de la ventana del estudiante, y quizá el te dé lo que quieres.

Entonces el ruiseñor voló al rosal que crecía debajo de la ventana del estudiante.

-Dame una rosa roja -le gritó-, y te cantaré mis canciones más dulces.

Pero el arbusto meneó la cabeza.

-Mis rosas son rojas -respondió-, tan rojas como las patas de las palomas, más rojas que los grandes abanicos de coral que el océano mece en sus abismos; pero el invierno ha helado mis venas, la escarcha ha marchitado mis botones, el huracán ha partido mis ramas, y no tendré más rosas este año.

-No necesito más que una rosa roja -gritó el ruiseñor-, una sola rosa roja. ¿No hay ningún medio para que yo la consiga?

-Hay un medio -respondió el rosal-, pero es tan terrible que no me atrevo a decírtelo.

-Dímelo -contestó el ruiseñor-. No soy miedoso.

-Si necesitas una rosa roja -dijo el rosal -, tienes que hacerla con notas de música al claro de luna y teñirla con sangre de tu propio corazón. Cantarás para mí con el pecho apoyado en mis espinas. Cantarás para mí durante toda la noche y las espinas te atravesarán el corazón: la sangre de tu vida correrá por mis venas y se convertirá en sangre mía.

-La muerte es un buen precio por una rosa roja -replicó el ruiseñor-, y todo el mundo ama la vida. Es grato posarse en el bosque verdeante y mirar al sol en su carro de oro y a la luna en su carro de perlas. Suave es el aroma de los nobles espinos. Dulces son las campanillas que se esconden en el valle y los brezos que cubren la colina. Sin embargo, el amor es mejor que la vida. ¿Y qué es el corazón de un pájaro comparado con el de un hombre?

Entonces desplegó sus alas obscuras y emprendió el vuelo. Pasó por el jardín como una sombra y como una sombra cruzó el bosque.

El joven estudiante permanecía tendido sobre el césped allí donde el ruiseñor lo dejó y las lágrimas no se habían secado aún en sus bellos ojos.

-Sé feliz -le gritó el ruiseñor-, sé feliz; tendrás tu rosa roja. La crearé con notas de música al claro de luna y la teñiré con la sangre de mi propio corazón. Lo único que te pido, en cambio, es que seas un verdadero enamorado, porque el amor es más sabio que la filosofía, aunque ésta sea sabia; más fuerte que el poder, por fuerte que éste lo sea. Sus alas son color de fuego y su cuerpo color de llama; sus labios son dulces como la miel y su hálito es como el incienso.

El estudiante levantó los ojos del césped y prestó atención; pero no pudo comprender lo que le decía el ruiseñor, pues sólo sabía las cosas que están escritas en los libros.

Pero la encina lo comprendió y se puso triste, porque amaba mucho al ruiseñor que había construido su nido en sus ramas.

-Cántame la última canción -murmuró-. ¡Me quedaré tan triste cuando te vayas!

Entonces el ruiseñor cantó para la encina, y su voz era como el agua que ríe en una fuente argentina.

Al terminar la canción, el estudiante se levantó, sacando al mismo tiempo su cuaderno de notas y su lápiz.

“El ruiseñor -se decía paseándose por la alameda-, el ruiseñor posee una belleza innegable, ¿pero siente? Me temo que no. Después de todo, es como muchos artistas: puro estilo, exento de sinceridad. No se sacrifica por los demás. No piensa más que en la música y en el arte; como todo el mundo sabe, es egoísta. Ciertamente, no puede negarse que su garganta tiene notas bellísimas. ¿Que lástima que todo eso no tenga sentido alguno, que no persiga ningún fin práctico!”

Y volviendo a su habitación, se acostó sobre su jergoncillo y se puso a pensar en su adorada.

Al poco rato se quedo dormido.

Y cuando la luna brillaba en los cielos, el ruiseñor voló al rosal y colocó su pecho contra las espinas.

Y toda la noche cantó con el pecho apoyado sobre las espinas, y la fría luna de cristal se detuvo y estuvo escuchando toda la noche.

Cantó durante toda la noche, y las espinas penetraron cada vez más en su pecho, y la sangre de su vida fluía de su pecho.

Al principio cantó el nacimiento del amor en el corazón de un joven y de una muchacha, y sobre la rama más alta del rosal floreció una rosa maravillosa, pétalo tras pétalo, canción tras canción.

Primero era pálida como la bruma que flota sobre el río, pálida como los pies de la mañana y argentada como las alas de la aurora.

La rosa que florecía sobre la rama más alta del rosal parecía la sombra de una rosa en un espejo de plata, la sombra de la rosa en un lago.

Pero el rosal gritó al ruiseñor que se apretase más contra las espinas.

-Apriétate más, ruiseñorcito -le decía-, o llegará el día antes de que la rosa esté terminada.

Entonces el ruiseñor se apretó más contra las espinas y su canto fluyó más sonoro, porque cantaba el nacimiento de la pasión en el alma de un hombre y de una virgen.

Y un delicado rubor apareció sobre los pétalos de la rosa, lo mismo que enrojece la cara de un enamorado que besa los labios de su prometida.

Pero las espinas no habían llegado aún al corazón del ruiseñor; por eso el corazón de la rosa seguía blanco: porque sólo la sangre de un ruiseñor puede colorear el corazón de una rosa.

Y el rosal gritó al ruiseñor que se apretase más contra las espinas.

-Apriétate más, ruiseñorcito -le decía-, o llegará el día antes de que la rosa esté terminada.

Entonces el ruiseñor se apretó aún más contra las espinas, y las espinas tocaron su corazón y él sintió en su interior un cruel tormento de dolor.

Cuanto más acerbo era su dolor, más impetuoso salía su canto, porque cantaba el amor sublimado por la muerte, el amor que no termina en la tumba.

Y la rosa maravillosa enrojeció como las rosas de Bengala. Purpúreo era el color de los pétalos y purpúreo como un rubí era su corazón.

Pero la voz del ruiseñor desfalleció. Sus breves alas empezaron a batir y una nube se extendió sobre sus ojos.

Su canto se fue debilitando cada vez más. Sintió que algo se le ahogaba en la garganta.

Entonces su canto tuvo un último destello. La blanca luna le oyó y olvidándose de la aurora se detuvo en el cielo.

La rosa roja le oyó; tembló toda ella de arrobamiento y abrió sus pétalos al aire frío del alba.

El eco le condujo hacia su caverna purpúrea de las colinas, despertando de sus sueños a los rebaños dormidos.

El canto flotó entre los cañaverales del río, que llevaron su mensaje al mar.

-Mira, mira -gritó el rosal-, ya está terminada la rosa.

Pero el ruiseñor no respondió; yacía muerto sobre las altas hierbas, con el corazón traspasado de espinas.

A medio día el estudiante abrió su ventana y miró hacia afuera.

-¡Qué extraña buena suerte! -exclamó-. ¡He aquí una rosa roja! No he visto rosa semejante en toda vida. Es tan bella que estoy seguro de que debe tener en latín un nombre muy enrevesado.

E inclinándose, la cogió.

Inmediatamente se puso el sombrero y corrió a casa del profesor, llevando en su mano la rosa.

La hija del profesor estaba sentada a la puerta. Devanaba seda azul sobre un carrete, con un perrito echado a sus pies.

-Dijiste que bailarías conmigo si te traía una rosa roja -le dijo el estudiante-. He aquí la rosa más roja del mundo. Esta noche la prenderás cerca de tu corazón, y cuando bailemos juntos, ella te dirá cuanto te quiero.

Pero la joven frunció las cejas.

-Temo que esta rosa no armonice bien con mi vestido -respondió-. Además, el sobrino del chambelán me ha enviado varias joyas de verdad, y ya se sabe que las joyas cuestan más que las flores.

-¡Oh, qué ingrata eres! -dijo el estudiante lleno de cólera.

Y tiró la rosa al arroyo.

Un pesado carro la aplastó.

-¡Ingrato! -dijo la joven-. Te diré que te portas como un grosero; y después de todo, ¿qué eres? Un simple estudiante. ¡Bah! No creo que puedas tener nunca hebillas de plata en los zapatos como las del sobrino del chambelán.

Y levantándose de su silla, se metió en su casa.

“¡Qué tontería es el amor! -se decía el estudiante a su regreso-. No es ni la mitad de útil que la lógica, porque no puede probar nada; habla siempre de cosas que no sucederán y hace creer a la gente cosas que no son ciertas. Realmente, no es nada práctico, y como en nuestra época todo estriba en ser práctico, voy a volver a la filosofía y al estudio de la metafísica.”

Y dicho esto, el estudiante, una vez en su habitación, abrió un gran libro polvoriento y se puso a leer.

Cuento de Oscar Wilde

miércoles, 12 de febrero de 2020

miércoles, 5 de septiembre de 2018

EL AMENAZADO DE JORGE LUIS BORGES

EL AMENAZADO DE JORGE LUIS BORGES


EL AMENAZADO DE JORGE LUIS BORGES

Es el amor. Tendré que ocultarme o huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz. La
hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras,
la vaga erudición el aprendizaje de las palabras que usó
el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas, la serena amistad,
las galerías de la Biblioteca, las cosas comunes, los hábitos, el joven     amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche      intemporal, el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo, es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se levanta a la voz     del ave, ya se han oscurecido los que miran por la ventana, pero la     sombra no ha traído la paz.
Es ya lo se, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la      espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías, con su pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos que cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.

lunes, 5 de diciembre de 2016

“AN GAN EL GUARDIÁN DEL TEMPLO” POR FANNY JEM WONG

FAMILIARES 2012 (6)
AN GAN EL GUARDIÁN DEL TEMPLO

“AN GAN EL GUARDIÁN DEL TEMPLO”


“AN GAN EL GUARDIÁN DEL TEMPLO”

An Gan  no era un gato común, era el líder, el alfa, el guardián, mi  amigo, mi bebe, mi cuidador, mi abuelo, mi padre, mi hijo,  el velador de mis sueños, el Cazador De Demonios.

No era solo un gato, lo  tengo claro… Por algo esta pasando todo esto y no estoy  alucinada, solo estoy  desmesuradamente triste. Nuevamente Setiembre hijo mio, recíbelo con los brazos abiertos en tu  gran tazón celeste, aquí tu nuevo amiguito  cumplió su tarea   y lo hizo  bien. En verdad  debería  llegar a ti  con una enormeeeeee medalla, porque  mamá duerme tan poquito que An Gan tenía demasiado trabajo.

El círculo gira endemoniado…Solo yo me entiendo… solo yo. Todo lo que he amado  lo destruyo la misma mano… siempre… siempre… siempre…  pero sabes  mi pequeño niño,  hoy la bruja mala  perdió la máscara y dejo ver el peor de sus rostros.

No seré quién se encargue de cobrarle más de tres décadas de dolor, será la vida. Esa malvada nos mato, con sus intrigas, con sus mentiras, con sus envidias, la verdad que no comprendo tanto odio. En fin,  asunto de ella, seré paciente  como decía Confucio “Me sentaré  en la puerta de mi casa…”

Quiero que  sepas  mi pequeñito  que asumo lo que me corresponde por haberte dejado ir , era casi una niña,  sé que esa no es ninguna justificación , la verdad  es  que  no supe como enfrentar  mis miedos , mis odios , mi rabia , mi dolor , mi ego  y la gran  marea de emociones que  se desataron  en mí . En esa  época  ni estudiaba Psicología, ni sabía que era ser  La Hija De la Bilis Negra y el Fuego ,  pero no cargare más con  las  culpas  de  los otros,  solo con lo que me corresponde.

Es tiempo  de empezar a recorrer mis últimos  caminos  y la intensión de  escribirlo  , es que mamá tiene la  loca idea  de que  esto sirva  para   que otras personas comprendan,  lo que es  vivir sufriendo un padecimiento conocido como:  Trastorno  Bipolar Afectivo , sobrevivir con ello sin vergüenza y con  valor suficiente de   revelarlo para ayudarme a mi misma y a otros como yo .

Es verdad que las emociones  son tremendamente intensas y el dolor es  extremo pero  si  hubiese sido distinta, no sería quién soy, ni  haría las cosas  con la vehemencia  y la pasión  que siempre motivaron   todos mis actos y que me llevaron a ser Fanny Jem Wong.

Por suerte mamá  es psicóloga y  por lo tanto más introspectiva que cualquiera, creo que conocer  tantos detalles  sobre la biografía  de  Karen Horney   me hizo bien, no dejare  que otros muevan el  lápiz por mí ,  seré yo quién escriba  mi historia para quién la quiera leer  .

Viste hijo mio  por algo suceden las cosas,  hoy tengo el valor de comenzar a relatar una vieja  historia, digna de ser un drama de William Shakespeare y no soy como tu hermano dice una santa madre, soy un ser  con defectos y virtudes, quizás más imperfecta que muchos, consciente de  mis actos  pero por sobre todo valiente.

Hasta aquí abra quien piense:

-¿Qué paso?
-¿Jem Wong enloqueció?
-¿Escribe todo esto por la muerte de su mascota?
-¡No! ¡No señores!

-No enloquecí, solo empiezo algo  que venía hace mucho postergando por el temor de no hacerlo bien. Estudie Psicología, no literatura, ni siquiera  sé si soy buen poeta, pero  nadie aprende sabiendo, se aprende haciendo y eso haré. Para ser escritor  hay que escribir.

Muchos de nosotros hemos tenido o tenemos temores. Esos temores en ocasiones  parecen ser justificados, en otras  tal vez  no. Pero quizás uno de los miedos más grandes para algunos sea  la  muerte, la verdad para mí nunca lo fue  porque  ella me acompaño desde siempre, al menos eso es lo que recuerdo. Nunca le tuve miedo a mi propia muerte, lo difícil siempre fue tener que aceptar que se fueran los seres que amaba.

Muchos entonces nos preguntaremos

-¿Qué es lo que sucede cuando esto ocurre? Y quizás tengan una idea no muy clara de hacia dónde van quienes traspasan los portales de la muerte.
Yo no fui ajena a estos cuestionamientos, es más Thanatos y Eros eran  los protagonistas principales de todos mis   versos y concluyo este primer capitulo citándome a mi misma

Preguntaba Sócrates: ¿Qué engendra la muerte? Y Platón respondió: “LA VIDA…LA VIDA…LA VIDA…”
 
FANNY JEM WONG
29-09-2012





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La sabiduría se preocupa de ser lenta en sus discursos y diligente en sus acciones.

HAIKU DE FANNY JEM WONG

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ojitos negros / carita de min pao / infinita luz /

RECORDATORIO

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“Confía, mas sé prudente. No te apresures en entregar tu fe y confianza a quienes no lo valoran. Recuerda que el común de las gentes está acostumbrado a los reveces.” FANNY JEM WONG

Un recordatorio valioso:

Un recordatorio valioso:
"Distráete del dolor, de la indiferencia, de la traición, no permitas que te transformen en lo que no eres." Fanny Jem Wong

«𝗛𝗼𝗷𝗮𝘀 𝘀𝗼𝗯𝗿𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗿𝗮Í𝗰𝗲𝘀» A𝗻𝘁𝗼𝗹𝗼𝗴Í𝗮 𝗹𝗶𝘁𝗲𝗿𝗮𝗿𝗶𝗮

«𝗛𝗼𝗷𝗮𝘀 𝘀𝗼𝗯𝗿𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗿𝗮Í𝗰𝗲𝘀» A𝗻𝘁𝗼𝗹𝗼𝗴Í𝗮 𝗹𝗶𝘁𝗲𝗿𝗮𝗿𝗶𝗮
«𝗛𝗼𝗷𝗮𝘀 𝘀𝗼𝗯𝗿𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗿𝗮í𝗰𝗲𝘀» A𝗻𝘁𝗼𝗹𝗼𝗴í𝗮 𝗹𝗶𝘁𝗲𝗿𝗮𝗿𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗮𝘂𝘁𝗼𝗿𝗲𝘀 𝘁𝘂𝘀𝗮𝗻𝗲𝘀 𝗽𝗲𝗿𝘂𝗮𝗻𝗼𝘀, compilada por el Dr. Ignacio López-Calvo y Rodrigo P. Campos a , publicado por Palabra de Clío , historiadores mexicanos. 2022. 316 págs. ISBN: 978-612-48686-0-3. Poemas de Fanny Jem Wong, pág. 228-243.