Escribo en torbellinos,
con las ruinas
de los deseos,
metido en la brumosa quietud
de los paraísos invisibles.
El áspid de Cleopatra
ronda tus pechos
y una espada de plumas
atraviesa lo blanco.
Hay sangre en el suelo
y el fulgor de la muerte
en tus ojos cárdenos.
