Nada tienen los condenados de la tierra,
solo el anhelo ferviente de la libertad.
Las guerras les han quitado todo:
patria, nación, identidad, apego
a un techo, a una calle, a un árbol,
a la lluvia que conocen desde la infancia,
al sol que se oculta a lo lejos
en la última línea del mar azul.
Viven en campos desolados,
a la espera de ninguna parte,
rechazados por casi todos
como excedentes inútiles,
como estorbo, aguardando papeles
que nunca llegan, o arriban tarde,
cuando la dama de ojos hundidos,
con sus harapos, los ha hecho polvo,
y silencio, una sigla o un número para olvidar.
Personas que viven como sufrientes animales,
vergüenza de los países que dicen que los acogen,
y de los que cierran sus fronteras y siguen
las fiestas inacabables del soborno, el odio y la corrupción.

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De mis manos brotarán
amapolas rojas como la sangre.
Así, quizás mi poesía sea eterna.
MI POESÍA SOY YO
FANNY JEM WONG M
LIMA - PERÚ