Bien podría ser el niño abandonado en el muelle que partió hacia alta mar, el pequeño sirviente que sigue la alameda cuya frente toca el cielo.
Los senderos son ásperos. Los montículos se cubren de retamas. El aire está inmóvil. ¡Qué lejos los pájaros y las fuentes! Tiene que ser el fin del mundo, si avanzamos.
Traducción de Cintio Vitier
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