Zhuangzi

El perro no sabe que está en el establo. El cerdo no sabe que está en el corral. Por lo tanto, aquellos que no saben que son esclavos, son realmente libres. Zhuangzi

sábado, 15 de agosto de 2015

JULIO CORTÁZAR, RAYUELA CAPITULO 138 Y CITAS ILUSTRADAS

JULIO CORTÁZAR

RAYUELA CAPITULO 138


A la Maga y a mí nos ocurre a veces profanar nuestros recuerdos. Depende de tan poco, el malhumor de una tarde, la angustia de lo que puede ocurrir si empezamos a mirarnos en los ojos. Poco a poco, al azar de un diálogo que es como un trapo en jirones, empezamos a acordarnos. Dos mundos distantes, ajenos, casi siempre inconciliables, entran en nuestras palabras, y como de común acuerdo nace la burla. Suelo empezar yo, acordándome con desprecio de mi antiguo culto ciego a los amigos, de lealtades mal entendidas y peor pagadas, de estandartes llevados con una humilde obstinación a las ferias políticas, a las palestras intelectuales, a los amores fervorosos. Me río de una honradez sospechosa qe tantas veces sirvió para la desgracia propia o ajena, mientras por debajo las traiciones y las deshonestidades tejían sus telas de araña sin que pudiera impedirlo, simplemente consintiendo que otros, delante de mí, fueran traidores o deshonestos sin que yo hiciera nada por impedirlo, doblemente culpable. Me burlo de mis tíos de acrisolada decencia, metidos en la mierda hasta el pescuezo donde todavía brilla el cuello duro inmaculado. Se caerían de espaldas si supieran que están nadando en plena bosta, convencidos el uno en Tucumán, y el otro en Nueve de Julio de que son un dechado de argentinidad acrisolada (son las palabras que usan). Y sin embargo tengo buenos recuerdos de ellos. Y sin embargo pisoteo esos recuerdos en los días en que la Maga y yo tenemos la mufa de París y queremos hacernos daño.

Cuando la Maga deja de reírse para preguntarme por qué digo esas cosas de mis dos tíos, me gustaría que estuvieran allí, escuchando detrás de la puerta como el viejo del quinto piso. Preparo con cuidado la explicación, porque no quiero ser injusto ni exagerado. Quiero también que le sirva para algo a la Maga, que jamás ha sido capaz de entender las cuestiones morales (como Etienne, pero de una manera menos egoísta; simplemente porque sólo cree en la responsabilidad en presente, en el momento mismo en que hay que ser bueno, o noble; en el fondo, por razones tan hedónicas y egoístas como las de Etienne).

Entonces le explico que mis dos honradísimos tíos son dos argentinos perfectos como se entendía en 1915, época cenital de sus vidas entre agropecuarias y oficinescas. Cuando se habla de esos "criollos de otros tiempos", se habla de antisemitas, de xenófobos, de burgueses arraigados a una nostalgia de la estanzuela con chinitas cebando mate por diez pesos mensuales, con sentimientos patrios del más puro azul y blanco, gran respeto por todo lo militar y expedición al desierto, con camisas de plancha por docenas aunque no alcance el sueldo para pagarle a fin de mes a ese ser abyecto que toda la familia llama "el ruso" y a quien se trata a gritos, amenazas, y en el mejor de los casos con frases de perdonavidas. Cuando la Maga empieza a compartir esta visión (de lo que personalmente no ha tenido jamás la menor idea) me apresuro a demostrarle que dentro de ese cuadro general mis dos tíos y sus respectivas familias son gentes llenas de excelentes cualidades. Abnegados padres e hijos, ciudadanos que concurren a los comicios y leen los diarios más ponderados, funcionarios diligentes y muy queridos por sus jefes y compañeros, gente capaz de velar noches enteras al lado de un enfermo, o hacer una gauchada a cualquiera. La Maga me mira perpleja, temiendo que me burle de ella. Tengo que insistir, explicarle porque quiero tanto a mis tíos, por qué sólo a veces, cuando estamos hartos de las calles o del tiempo, me ocurre sacarles los trapos a la sombra y pisotear los recuerdos que todavía me quedan de ellos. Entonces la Maga se anima un poco y empieza a hablarme mal de su madre, a la que quiere y detesta en proporciones dependientes del momento. A veces me aterra cómo puede volver a referirse a un episodio de infancia que otras veces me ha contado riéndose como si fuera muy gracioso, y que de golpe es un nudo siniestro, una especie de pantano de sanguijuelas y garrapatas que se persiguen y se chupan. En esos momentos la cara de la Maga se parece a la de un zorro, se le afinan las aletas de la nariz, palidece, habla entrecortadamente, retorciéndose las manos y jadeando, y como de un globo de chewing-gum enorme y obsceno empieza a asomar la cara fofa de la madre, el cuerpo mal vestido de la madre, la calle suburbana donde la madre se a quedado como una escupidera vieja en un baldío, la miseria donde la madre es una mano que pasa un trapo grasiento por las cacerolas. Lo malo es que la Maga no puede seguir mucho rato, en seguida se larga a llorar, esconde la cara contra mí, se acongoja a un punto increíble, hay que preparar té, olvidarse de todo, irse por ahí o hacer el amor, sin los tíos ni la madre hacer el amor, casi siempre eso o dormir, pero casi siempre eso.
(-127)
139
JULIO CORTÁZAR; Rayuela, Madrid, Ediciones Cátedra, 1998

Júlio Cortázar

Júlio Cortázar

Júlio Cortázar


Júlio Cortázar
 


Citas célebres de Júlio Cortázar

  1. Todo mañana es la pizarra donde te invento y te dibujo.
  2. Sólo viviendo absurdamente se podría romper alguna vez este absurdo infinito.
  3. Creo que todos tenemos un poco de esa bella locura que nos mantiene andando cuando todo alrededor es tan insanamente cuerdo.
  4. Mi maligna manera de entender el mundo me ayudaba a reírme por lo bajo…
  5. La explicación es un error bien vestido.
  6. Pero lo malo del sueño no es el sueño. Lo malo es eso que llaman despertarse…
  7. Fui una letra de tango para tu indiferente melodía.
  8. ¿Por qué no aceptar lo que estaba ocurriendo sin pretender explicarlo, sin sentar las nociones del orden y de desorden?
  9. No puede ser que estemos aquí para no poder ser.
  10. Hay ausencias que representan un verdadero triunfo.
  11. Probablemente de todos nuestros sentimientos el único que no es verdaderamente nuestro es la esperanza. La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose.
  12. Si caes te levanto y si no me acuesto contigo.
  13.  Sintió una especie de ternura rencorosa, algo tan contradictorio que debía ser la verdad misma.
  14. Cada vez sospecho más que estar de acuerdo es la peor de las ilusiones.
  15. Los rasgos antropomórficos de un mono revelan, al revés de lo que cree la mayoría, la distancia que va de ellos a nosotros.
  16. No hay como compartir una almohada, eso aclara completamente las ideas; a veces hasta acaba con ellas, lo cual es una tranquilidad.
  17. Detrás de este triste espectáculo de palabras, tiembla indeciblemente la esperanza de que me leas, de que no haya muerto del todo en tu memoria…
  18. Mi interés se tornó bien pronto analítico. Cansado de maravillarme quise saber; he ahí el invariable y funesto fin de toda aventura.
  19. Lo único cierto era el peso en la boca del estómago la sospecha física de que algo no andaba bien, de que casi nunca había andado bien.
  20. No sé hablar de la felicidad, pero eso no quiere decir que no la haya tenido.
  21. En literatura no hay buenos temas y malos temas: solamente hay un buen o un mal tratamiento del tema.
  22. La cosidad, ese desagradable sentimiento de que allí donde termina nuestra presunción, empieza nuestro castigo.
  23. Todo lo que de vos quisiera es tan poco en el fondo porque en el fondo es todo.
  24. Siempre fuiste mi espejo, quiero decir que para verme tenía que mirarte.
  25. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto.
  26. Me daba asco pensar así, una vez más estar pensando todo lo que a los otros les bastaba sentir.
  27. Ya para entonces me había dado cuenta de que buscar era mi signo, emblema de los que salen de noche sin propósito fijo, razón de los matadores de brújulas…
  28. Total parcial: te quiero. Total general: te amo.
  29. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.
  30. Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo.
  31. Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio.
  32. Mira, sólo hay un medio para matar los monstruos; aceptarlos.
  33. Me basta mirarte para saber que con vos me voy a empapar el alma.
  34. Los libros van siendo el único lugar de la casa donde todavía se puede estar tranquilo.
  35. Y debo decir que confío plenamente en la casualidad de haberte conocido. Que nunca intentaré olvidarte, y que si lo hiciera, no lo conseguiría.
  36. Y mirá que apenas nos conocíamos y ya la vida urdía lo necesario para desencontrarnos minuciosamente.
  37. Lo que me gusta de tu cuerpo es el sexo. Lo que me gusta de tu sexo es la boca. Lo que me gusta de tu boca es la lengua. Lo que me gusta de tu lengua es la palabra.
  38. Por eso no seremos nunca la pareja perfecta, la tarjeta postal, si no somos capaces de aceptar que sólo en la aritmética el dos nace del uno más el uno.
  39. Como no sabías disimular me di cuenta enseguida de que para verte como yo quería era necesario empezar por cerrar los ojos.
  40. Regalos insignificantes como un beso en un momento inesperado o un papel escrito a las apuradas. Pueden ser valorados más que una joya.
  41. Le encantaban los líos inverosímiles en que andaba metida siempre por causa del fracaso de las leyes en su vida.
  42. ¿Quién está dispuesto a desplazarse, a desaforarse, a descentrarse, a descubrirse?
  43. La vida, como un comentario de otra cosa que no alcanzamos, y que está ahí al alcance del salto que no damos.
  44. No renuncio a nada, simplemente hago lo que puedo para que las cosas me renuncien a mi.
  45. Vení a dormir conmigo: no haremos el amor, él nos hará.
  46. Por mi parte ya me había acostumbrado a que me pasaran cosas modestamente excepcionales…
  47. Cómo podía yo sospechar que aquello que parecía tan mentira era verdadero…
  48. En algún lugar debe haber un basural donde están amontonadas las explicaciones. Una sola cosa inquieta en este justo panorama: lo que pueda ocurrir el día en que alguien consiga explicar también el basural.
  49. ¿Qué quieres? El amor pide calle, pide viento, no sabe morir en la soledad.
  50. La gente se cree amiga porque coincide algunas horas por semana en un sofá, una película, a veces una cama, o porque le toca hacer el mismo trabajo en la oficina.
  51. Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma.
  52. ¡Música! Melancólico alimento para los que vivimos de amor.
  53. Cuando llovía me entraba el agua hasta el alma.
  54. Creo que no te quiero, que solamente quiero la imposibilidad tan obvia de quererte. Como el guante izquierdo enamorado de la mano derecha.
  55. No te voy a cansar con más poemas. Digamos que te dije nubes, tijeras, barriletes, lápices, y acaso alguna vez sonreíste.
  56. Yo creo que desde muy pequeño mi desdicha y mi dicha, al mismo tiempo, fue el no aceptar las cosas como me eran dadas.
  57. Pobre amor el que de pensamiento se alimenta.
  58. No estábamos enamorados, hacíamos el amor con un virtuosismo desapegado y crítico, pero después caíamos en silencios terribles y la espuma de los vasos de cerveza se iba poniendo como estopa, se entibiaba y contraía mientras nos mirábamos y sentíamos que eso era el tiempo…
  59. En realidad las cosas verdaderamente difíciles son todo lo que la gente cree poder hacer a cada momento.
  60. Hacés demasiado caso de unas pocas metáforas.
  61. Nunca renuncio a nada. Sólo hago lo que esté en mi alcance para que las cosas renuncien a mí.
  62. Y así es cómo los que nos iluminan son los ciegos.
  63. Nos queríamos en una dialéctica de imán y limadura, de ataque y defensa, de pelota y pared.
  64. Hay ríos metafísicos, ella los nada como esa golondrina está nadando en el aire, girando alucinada en torno al campanario, dejándose caer para levantarse mejor con el impulso. Yo describo y defino y deseo esos ríos, ella los nada. Yo los busco, los encuentro, los miro desde el puente, ella los nada.
  65. Y diré las palabras que se dicen, y comeré las cosas que se comen, y soñaré las cosas que se sueñan, y sé muy bien que no estarás.
  66. Pasé mi infancia en una bruma de duendes, de elfos, con un sentido del espacio y del tiempo diferente al de los demás.
  67. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella.
  68. Demasiado tarde, siempre, porque aunque hiciéramos tantas veces el amor la felicidad tenía que ser otra cosa, algo quizá más triste que esta paz y este placer, un aire como de unicornio o isla, una caída interminable en la inmovilidad.
  69. Andábamos sin buscarnos, pero sabiendo que andábamos para encontrarnos.
    Hasta lo inesperado acaba en costumbre cuando se ha aprendido a soportar.
    No es que haya que vivir, puesto que la vida nos es fatalmente dada… la vida se vive a sí misma, nos guste o no. 

Júlio Cortázar

Júlio Cortázar

Júlio Cortázar

Júlio Cortázar

Júlio Cortázar

Júlio Cortázar

Júlio Cortázar

Júlio Cortázar

Júlio Cortázar

Júlio Cortázar

Júlio Cortázar

Júlio Cortázar

Júlio Cortázar

Júlio Cortázar

Júlio Cortázar

Júlio Cortázar

Júlio Cortázar

Júlio Cortázar

viernes, 14 de agosto de 2015

INTERROGACIONES DE GABRIELA MISTRAL


INTERROGACIONES DE GABRIELA MISTRAL

 INTERROGACIONES DE GABRIELA MISTRAL

¿ Como quedan, Señor, durmiendo los suicidas?
¿ Un cuajo entre la boca, las dos sienes vaciadas,
las lunas de los ojos albas y engrandecidas,
hacia un ancla invisible las manos orientadas?

¿ O tú llegas, después de que los hombres se han ido,
y les bajas el párpado sobre el ojo cegado,
acomodas las visceras sin dolor y sin ruido
y entrecruzas las manos sobre el pecho callado?

El rosal que los vivos riegan sobre la huesa
¿no le pinta a sus rosas unas formas de heridas?
¿no tiene acre el olor, siniestra la belleza
y las frondas menguadas, de serpientes tejidas?

Y responde, Señor: cuando se fuga el alma,
Por la mojada puerta de las hondas heridas,
¿entre la zona tuya hendiendo el aire en calma
o se oye un crepitar de alas enloquecidas?

¿ Angosto cerco lívido se aprieta en torno suyo?
¡ El éter es un campo de monstruos florecido?
¿ En el pavor no aciertan ni con el nombre tuyo?
¿ O lo gritan, y sigue tu corazón dormido?

¿ No hay un rayo de sol que los alcance un día?
¿ No hay agua que los lave de sus estigmas rojos?
¿ Para ellos solamente queda tu entraña fría,
sordo tu fino oído, apretados tus ojos?

Tal el hombre asegura por error o malicia;
Más yo, que te he gustado, como un vino, Señor,
Mientras los otros sigan llamándote justicia
No te llamaré nunca otra cosa que amor!

Yo sé que como el hombre fué siempre zarpa dura,
La catarata, vértigo; aspereza la sierra,
Tú eres el vaso donde, se esponjan de dulzura
Los nectarios de todos los huertos de la Tierra!


¿ Como quedan, Señor, durmiendo los suicidas?
¿ Un cuajo entre la boca, las dos sienes vaciadas,
las lunas de los ojos albas y engrandecidas,
hacia un ancla invisible las manos orientadas?

¿ O tú llegas, después de que los hombres se han ido,
y les bajas el párpado sobre el ojo cegado,
acomodas las visceras sin dolor y sin ruido
y entrecruzas las manos sobre el pecho callado?

El rosal que los vivos riegan sobre la huesa
¿no le pinta a sus rosas unas formas de heridas?
¿no tiene acre el olor, siniestra la belleza
y las frondas menguadas, de serpientes tejidas?

Y responde, Señor: cuando se fuga el alma,
Por la mojada puerta de las hondas heridas,
¿entre la zona tuya hendiendo el aire en calma
o se oye un crepitar de alas enloquecidas?

¿ Angosto cerco lívido se aprieta en torno suyo?
¡ El éter es un campo de monstruos florecido?
¿ En el pavor no aciertan ni con el nombre tuyo?
¿ O lo gritan, y sigue tu corazón dormido?

¿ No hay un rayo de sol que los alcance un día?
¿ No hay agua que los lave de sus estigmas rojos?
¿ Para ellos solamente queda tu entraña fría,
sordo tu fino oído, apretados tus ojos?

Tal el hombre asegura por error o malicia;
Más yo, que te he gustado, como un vino, Señor,
Mientras los otros sigan llamándote justicia
No te llamaré nunca otra cosa que amor!

Yo sé que como el hombre fué siempre zarpa dura,
La catarata, vértigo; aspereza la sierra,
Tú eres el vaso donde, se esponjan de dulzura
Los nectarios de todos los huertos de la Tierra!

¿ Como quedan, Señor, durmiendo los suicidas?
¿ Un cuajo entre la boca, las dos sienes vaciadas,
las lunas de los ojos albas y engrandecidas,
hacia un ancla invisible las manos orientadas?

¿ O tú llegas, después de que los hombres se han ido,
y les bajas el párpado sobre el ojo cegado,
acomodas las visceras sin dolor y sin ruido
y entrecruzas las manos sobre el pecho callado?

El rosal que los vivos riegan sobre la huesa
¿no le pinta a sus rosas unas formas de heridas?
¿no tiene acre el olor, siniestra la belleza
y las frondas menguadas, de serpientes tejidas?

Y responde, Señor: cuando se fuga el alma,
Por la mojada puerta de las hondas heridas,
¿entre la zona tuya hendiendo el aire en calma
o se oye un crepitar de alas enloquecidas?

¿ Angosto cerco lívido se aprieta en torno suyo?
¡ El éter es un campo de monstruos florecido?
¿ En el pavor no aciertan ni con el nombre tuyo?
¿ O lo gritan, y sigue tu corazón dormido?

¿ No hay un rayo de sol que los alcance un día?
¿ No hay agua que los lave de sus estigmas rojos?
¿ Para ellos solamente queda tu entraña fría,
sordo tu fino oído, apretados tus ojos?

Tal el hombre asegura por error o malicia;
Más yo, que te he gustado, como un vino, Señor,
Mientras los otros sigan llamándote justicia
No te llamaré nunca otra cosa que amor!

Yo sé que como el hombre fué siempre zarpa dura,
La catarata, vértigo; aspereza la sierra,
Tú eres el vaso donde, se esponjan de dulzura
Los nectarios de todos los huertos de la Tierra!
 

GABRIELA MISTRAL

GABRIELA MISTRAL

GABRIELA MISTRAL

GABRIELA MISTRAL

GABRIELA MISTRAL

GABRIELA MISTRAL

GABRIELA MISTRAL

GABRIELA MISTRAL

HAIKU POR CHIYO-NI (9) (1703-1775).

HAIKU POR CHIYO-NI  (1703-1775).

Del violeta de las nubes
al morado de los iris
se dirige mi pensamiento*


 

HAIKU POR CHIYO-NI  (1703-1775).

Del violeta de las nubes
al morado de los iris
se dirige mi pensamiento*

 

lunes, 10 de agosto de 2015

PENUMBRA POR MARCO MARTOS

PENUMBRA  POR MARCO MARTOS


PENUMBRA  POR MARCO MARTOS


La luz de la lámpara ilumina el centro de la habitación y forma un círculo en medio de las sombras. Hay una zona de penumbra donde se dibuja el perfil...del hombre, sentado frente a la máquina de escribir. Un ventilador corta la noche del verano y hace un ruido imperceptible, como el de un insecto sabio que convive con gente que no lo quiere. El individuo permanece quieto. Parece una estatua en medio de la niebla, mirando el fondo del valle desde lo alto de la montaña, distinguiendo un río, hilo de plata hondo. Lo miro desde lo oscuro y permanezco callado. Un moscardón viene desde la calle, enceguecido se lanza como una bala al centro de la luz y luego cae, panza arriba, impotente. Ahora las manos como rápidas mariposas veleidosas van y vienen por todas las teclas o reposan en la mesa antes de súbitos vuelos. Ignoro lo que escriben pero sé que es lo valioso, que gracias a esas letras que mañana saldrán en el diario habrá alegría en los corredores de mi casa, y las personas que se crucen con mi padre en la calle, le dirán que es bueno lo que dice, y verdadero, y él vendrá donde nosotros a contárnoslo. Ya me veo en mi bicicleta en medio de las casas de quincha, por pistas adoquinadas o de asfalto, bajo el sol terrible o bajo los algarrobos o en la plácida noche que comienza, llevando el artículo de mi padre al periódico, silbando. Tantas veces. Silbaba entonces, y silbo todavía, agradecido, cuando mis manos vuelan como mariposas y escribo lo que quiero, mientras mi padre entre las sombras, en lo más oscuro, aguarda sonriendo. Desde la alta montaña, metido en el aire puro y en las nubes, mi padre mira a lo lejos, al fondo del valle de lágrimas. Su voz me llega como un susurro que me corrige despacio despacio cada línea.

viernes, 7 de agosto de 2015

Poe3ía y Opinión: CONCIERTO DE AMOR "IN CRESCENDO" POR FANNY JEM WONG

Poe3ía y Opinión: CONCIERTO DE AMOR "IN CRESCENDO" POR FANNY JEM WON...: Vibra el amor en  melodías cadenciosas Danzan  las cumbres, elevanse  candentes Notas enloquecidas, pentagramas intensos, Lúbrica na...


Poe3ía y Opinión: CONCIERTO DE AMOR "IN CRESCENDO"


Vibra el amor en melodías cadenciosas
Danzan las cumbres, elevanse candentes
Notas enloquecidas, pentagramas intensos,
Lúbrica naturaleza brotando del centro de la tierra.


Concierto interminable, profundos deseos
Tiempos "In crescendo", pulsos enfebrecidos
Eres esencia mágica, tensa y rabiosa que invade.
Preciosas piezas que como esferas se estrellan, explotan.
Buen concierto y buen sabor de boca.


Sudoración elevada, expectación desmedida.
Inédita versión del acto sublime de amar.
"In crescendo" de pupilas dilatadas devorando imágenes,
rozagantes de deseos, en entrega confiada.


Rama altiva, elévate desde las bases húmedas,
Sobre el tapete azul consagrado a la lujuria de su lengua,
En sucesivos ritmos y provocadoras ondulaciones,
Deliciosa faena de cuerpos en fricciones sudorosas.


Poco a poco engarzados como argollas de fuego,
Penetrantes y suaves oleadas "In crescendo".
Tsunami de sensaciones, extremas brisas de llanto y júbilo
Vida y muerte son cubiertas de polen y miel, pintan las sábanas.


Destierra tristezas en frenéticas subidas y bajadas,
La más profunda oscuridad se ilumina, resplandece,
Es paisaje impresionista, de contorciones insólitas,
Sonríe la mente a la pasión que no acaba, pende de un hilo.


Hambrientos pliegues, envolviendo la fuerte corteza.
Olores de sándalos, sabores dulces, amarga canela.
Ágiles manos, inmovilizando las muñecas.
Fuerza que aprisione bajo el peso del deseo.


Hierves amor "In crescendo”, entre carnosidades irresistibles.
Satisfaciendo la necesidad de succionar pezones, hambriento.
Deseos del hombre galopando salvaje entre estrechos parajes.
Dimensión erótica prohibida, en el delicioso dolor de tragarnos.


Los sentidos se enervan, las lenguas se clavan en picada
Las arremetidas corren enloquecidas unas tras otras
Lo innombrable acontece, en arrebatos que embriagan
Crujen los huesos de los pórticos perlados, no esperan.


Vibran desde el inicio, hasta el fin la piel confiada
El universo entero pulsa e impulsa, sabrosos antojos
Fecundándolo todo de la cabeza a los pies,
nada se resiste, nada se niega
Sumidos en el más sublime y contradictorio 
 concierto de amor y placer.

FANNY JEM WONG

ENTRADAS DESTACADAS

SELECCIÓN DE POESÍA CHINA

BALADA DE CHANG’AN POR LI BAI BALADA DE CHANG’AN Cuando mis cabellos comenzaron a cubrir mi frente Delante de la puerta me divertía recogien...

HAIKU DE FANNY JEM WONG

HAIKU DE FANNY JEM WONG
en el estanque / las aguas se elevan / besos y rezos

HAIKU

HAIKU
HAIKU Perfecto amor - corazón de los bosques -cantan las aves. -Fanny Jem Wong

HAIKU DE FANNY JEM WONG

HAIKU DE FANNY JEM WONG
piel amarilla / viajas sin rumbo fijo /seis estaciones

HAIKU

HAIKU
HAIKU La mariposa - Princesa de las nubes - escribe versos. -Fanny Jem Wong

CONFUCIO

La sabiduría se preocupa de ser lenta en sus discursos y diligente en sus acciones.

HAIKU DE FANNY JEM WONG

HAIKU DE FANNY JEM WONG
ojitos negros / carita de min pao / infinita luz /

RECORDATORIO

RECORDATORIO
“Confía, mas sé prudente. No te apresures en entregar tu fe y confianza a quienes no lo valoran. Recuerda que el común de las gentes está acostumbrado a los reveces.” FANNY JEM WONG

Un recordatorio valioso:

Un recordatorio valioso:
"Distráete del dolor, de la indiferencia, de la traición, no permitas que te transformen en lo que no eres." Fanny Jem Wong

«𝗛𝗼𝗷𝗮𝘀 𝘀𝗼𝗯𝗿𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗿𝗮Í𝗰𝗲𝘀» A𝗻𝘁𝗼𝗹𝗼𝗴Í𝗮 𝗹𝗶𝘁𝗲𝗿𝗮𝗿𝗶𝗮

«𝗛𝗼𝗷𝗮𝘀 𝘀𝗼𝗯𝗿𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗿𝗮Í𝗰𝗲𝘀» A𝗻𝘁𝗼𝗹𝗼𝗴Í𝗮 𝗹𝗶𝘁𝗲𝗿𝗮𝗿𝗶𝗮
«𝗛𝗼𝗷𝗮𝘀 𝘀𝗼𝗯𝗿𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗿𝗮í𝗰𝗲𝘀» A𝗻𝘁𝗼𝗹𝗼𝗴í𝗮 𝗹𝗶𝘁𝗲𝗿𝗮𝗿𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗮𝘂𝘁𝗼𝗿𝗲𝘀 𝘁𝘂𝘀𝗮𝗻𝗲𝘀 𝗽𝗲𝗿𝘂𝗮𝗻𝗼𝘀, compilada por el Dr. Ignacio López-Calvo y Rodrigo P. Campos a , publicado por Palabra de Clío , historiadores mexicanos. 2022. 316 págs. ISBN: 978-612-48686-0-3. Poemas de Fanny Jem Wong, pág. 228-243.