Zhuangzi

El perro no sabe que está en el establo. El cerdo no sabe que está en el corral. Por lo tanto, aquellos que no saben que son esclavos, son realmente libres. Zhuangzi
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jueves, 4 de noviembre de 2021

Apartado lugar por Marco Martos

 
Apartado lugar por Marco Martos

Apartado lugar por Marco Martos


En las tardes corrías por la alfombra verde del arroz.
¿Cómo sabían los pájaros la inmensidad de tu interior?
Con los picos buscaban la blanquísima leche
o se quedaban quietos, dejándote pasar.
Ni ellos tenían miedo, ni tú temor.
Oro en los cielos y rosa en la azul inmensidad.
Cuando llegaba la noche, en esa lóbrega oscuridad,
tus amplios vestidos luminosos eran la señal
de la continuidad de la vida en ese apartado lugar.

miércoles, 14 de julio de 2021

El emisario de Dios por Marco Martos

 

El emisario de Dios por Marco Martos


Vi a Roberto Arizmendi bien trepado
en esos grandes aviones de Dios.
Salen de México a todas las partes.
Llevan la poesía hasta el mar.
Suben a las montañas los poemas,
sube Roberto su hermosa dicción.
En sus maletas lleva unas corbatas,
colores encendidos de Tenochtitlán,
Va repartiendo risas por el mundo,
miles de libros, abrazos de amor,
y la música de Lila Douws.
 
 

Roberto Arizmendi. Poeta, profesor, investigador, escritor y funcionario en universidades y dependencias educativas. Autor de 58 libros y plaquettes. Incluido en 45 antologías poéticas. Wikipedia

jueves, 19 de noviembre de 2020

Arequipa por Marco Martos

Arequipa por Marco Martos

En la noche estival, bajo los arcos de la plaza,
qué bella es la luz amarilla, que bellas las sombras,
con el perfil de la iglesia de magnífico sillar que se yergue
solitario en dibujado contraste con la oscuridad.
Qué privilegio disfrutar de este espacio concebido
con las briznas sagradas de la eternidad.
Un día descubres que aquí reside la fuente
de la hermosura que no se acaba jamás.
 
Libro "Mar del sur"

 

miércoles, 16 de septiembre de 2020

CASTI CONNUBI POR MARCO MARTOS

 

CASTI CONNUBI POR MARCO MARTOS


Cada mañana, marido y mujer, sentados y limpios,
comiendo tostadas, ruido de rata,
leyendo los diarios, matando las moscas,
hablando del clima, cada mañana,
esperan la noche, el hastío sexual:
fingirse dormidos, fingirse despiertos,
decirse palabras de libros de amor,
cada mañana, marido y mujer,
van al trabajo, regresan, almuerzan,
van al trabajo, regresan, se acuestan,
gordos, lustrosos, años de años,
esperan la noche, matando tostadas,
matando las moscas, matando los diarios,
matando los climas, cada mañana, gordos,
payasos, esperan la noche, el hastío sexual:
fingirse dormidos, fingirse despiertos,
decirse palabras de libros de amor,
cada mañana, rata y rata, rata y rata.

domingo, 13 de octubre de 2019

MUESTRA DE ARTE RUPESTRE POR MARCO MARTOS

 
MUESTRA DE ARTE RUPESTRE  POR MARCO  MARTOS

MUESTRA DE ARTE RUPESTRE POR MARCO MARTOS


¿Para esto matrimonio?
Mis hijos viven en una jaula de locos,
rodeados de extraños, agrupados
vagamente con el nombre de parientes.
En el pequeño jardín
nadie sabe de quién son los pañales,
de quién las camisas, de quién el aire.
Si me descuido
me cambian un hijo por otro.
¿A quién echarle la culpa?
¿A la matrona en esencia bondadosa?
¿A mi mujer, plena de amor desde hace años
embrujada por un verso que me costó
noches en vela?
¿A mí mismo de tristes oficios?
Mi sueldo (y el tuyo lector),
no alcanza.
Muchos miran con envidia estos ingresos.
Y hay en este Perú varios millones peor que nosotros.
¡Quiero una casa! Sueño.
Engels, de profeta, opinaba que aquí,
con este sistema, no hay solución al asunto.
Con rabia y sin vergüenza,
sobre las páginas de Engels,
salen con duelo mis lágrimas corriendo.
Quiero una casa. Sueño. Io sono stanco.
Maldigo. Yo soy el muerto en vida.
El que hace reglamentos.




martes, 26 de febrero de 2019

CURSO DE LOS RECUERDOS DE JORGE LUIS BORGES


 CURSO DE LOS RECUERDOS DE JORGE LUIS BORGES


 CURSO DE LOS RECUERDOS DE JORGE LUIS BORGES  


Recuerdo mío del jardín de casa:
vida benigna de las plantas,
vida cortés de misteriosa
y lisonjeada por los hombres.
 

Palmera la más alta de aquel cielo
y conventillo de gorriones;
parra firmamental de uva negra,
los días del verano dormían a tu sombra.
 

Molino colorado:
remota rueda laboriosa en el viento,
honor de nuestra casa, porque a las otras
iba el río bajo la campanita del aguatero.
 

Sótano circular de la base
que hacías vertiginoso el jardín,
daba miedo entrever por una hendija
tu calabozo de agua sutil.
 

Jardín, frente a la verja cumplieron
sus caminos los sufridos carreros
y el charro carnaval aturdió
con insolentes murgas.  
 

 El almacén, padrino del malevo,
dominaba la esquina;
pero tenía cañaverales para hacer lanzas
y gorriones para la oración.

El sueño de tus árboles y el mío
todavía en la noche se confunden
y la devastación de la urraca
dejó un antiguo miedo en mi sangre.
 

Tus contadas varas de fondo
se nos volvieron geografía;
un alto era «la montaña de tierra»
y una temeridad su declive.

Jardín, yo cortaré mi oración
para seguir siempre acordándome:
voluntad o azar de dar sombra
fueron tus árboles. 


Jorge Luis Borges



Citas célebres de Jorge Luis Borges

  • Planta tus propios jardines y decora tu propia alma, en lugar de esperar a que alguien te traiga flores.
  • Vi todos los espejos en la tierra y ninguno de ellos me reflejó.
  • No hables a menos que puedas mejorar el silencio.
  • Lo que realmente valoras es lo que extrañas, no lo que tienes.
  • En mi próxima vida intentaré cometer más errores.
  • ¿Qué hombre de nosotros nunca ha sentido, caminando por el crepúsculo o escribiendo una fecha de su pasado, que ha perdido algo infinito?
  • De mi debilidad, obtuve una fuerza que nunca me abandonó.
  • No estoy seguro de nada, no sé nada… ¿Puedes imaginar que ni siquiera sé la fecha de mi propia muerte?
  • La palabra felicidad existe en todos los idiomas; es plausible que la cosa en sí exista.
  • La duda es uno de los nombres de la inteligencia.
  • Somos nuestra memoria, somos ese museo quimérico de formas cambiantes, ese montón de espejos rotos.
  • Nada está construido en piedra; Todo está construido sobre arena, pero debemos construir como si la arena fuera de piedra.
  • El tiempo es la sustancia de la que estoy hecho. El tiempo es un río que me lleva, pero yo soy el río; es un tigre que me devora, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego.
  • La mente estaba soñando. El mundo fue su sueño.
  • Todo lo que nos sucede, incluso nuestras humillaciones, nuestras desgracias, nuestras vergüenzas, todo nos es dado como materia prima, como barro, para que podamos dar forma a nuestro arte.
  • Cualquier vida, por larga y complicada que sea, en realidad consiste en un solo momento: el momento en que un hombre sabe para siempre quién es.
  • Enamorarse es crear una religión que tiene un dios falible.
  • Ser inmortal es algo común; excepto el hombre, todas las criaturas son inmortales, porque ignoran la muerte; lo que es divino, terrible, incomprensible, es saber que uno es inmortal.
  • No estoy seguro de existir, en realidad. Soy todos los escritores que he leído, todas las personas que he conocido, todas las mujeres que he amado; todas las ciudades que he visitado…
  • El mar es una expresión idiomática que no puedo descifrar.
  • La verdad nunca penetra en una mente no dispuesta.
  • La realidad puede evitar la obligación de ser interesante, pero… las hipótesis pueden no serlo.
  • El tiempo no se puede medir en días, la forma en que se mide el dinero en pesos y centavos, porque todos los pesos son iguales, mientras que cada día, tal vez cada hora, es diferente.
  • No puedo dormir a menos que esté rodeado de libros.
  • He cometido el peor de los pecados que uno puede cometer… No he sido feliz.
  • Puedo darte mi soledad, mi oscuridad, el hambre de mi corazón, estoy tratando de sobornarte con incertidumbre, con peligro, con derrota.
  • Los poetas, como los ciegos, pueden ver en la oscuridad.
  • ¿De qué otra forma se puede amenazar que no sea de muerte? Lo interesante, lo original, sería lo que amenace a uno con la inmortalidad.
  • Un sistema no es más que la subordinación de todos los aspectos del universo a cualquiera de estos aspectos.
  • Cualquier vida se compone de un solo momento, el momento en que un hombre descubre, de una vez por todas, quién es él.
  • Pensé que un hombre puede ser un enemigo de otros hombres, de los momentos de otros hombres, pero no de un país: no de luciérnagas, palabras, jardines, chorros de agua, puestas de sol…
  • Yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón.
  • En general, cada país tiene el lenguaje que se merece.
  • El peor laberinto no es esa forma intrincada que puede atraparnos para siempre, sino una línea recta única y precisa.
  • Nadie es un poeta de ocho a doce y de dos a seis. Quien es poeta es uno siempre, y continuamente atacado por la poesía.
  • Un laberinto de símbolos… Un laberinto de tiempo invisible.
  • La censura es la madre de la metáfora.
  • Aceptamos la realidad tan fácilmente, tal vez porque sentimos que nada es real.
  • Cuando los escritores mueren se convierten en libros, que, después de todo, no es una encarnación tan mala.
  • El cielo y el infierno me parecen desproporcionados: las acciones de los hombres no merecen tanto.
  • Tú que me lees, ¿estás seguro de entender mi idioma?
  • Más allá de mi ansiedad, más allá de esta escritura,
  • El universo espera, inagotable, invitador.
  • Somos tan ignorantes del significado del dragón como lo somos del significado del universo.
  • Deje que otros se enorgullezcan de cuántas páginas han escrito; Prefiero jactarme de los que he leído.
  • La memoria del hombre forma su propio Edén interior.
  • Mi empresa no es difícil, esencialmente. Solo debería ser inmortal para llevarla a cabo.
  • Hay quienes no pueden imaginar un mundo sin pájaros; hay quienes no pueden imaginar un mundo sin agua; en lo que a mí se refiere, soy incapaz de imaginar un mundo sin libros.
  • La realidad no siempre es probable o posible.

  • Que el Cielo exista, incluso si mi lugar es el Infierno.
  • La soledad no me preocupa; la vida es bastante difícil, aguantarte a ti mismo y con tus propios hábitos.
  • A veces sospeché que lo único que no oculta ningún misterio es la felicidad, porque es su propia justificación.
  • Si el espacio es infinito, podemos estar en cualquier punto del espacio. Si el tiempo es infinito, podemos estar en cualquier punto en el tiempo.
  • El hecho es que la poesía no son los libros de la biblioteca… La poesía es el encuentro del lector con el libro, el descubrimiento del libro.
  • Su vida, medida en el espacio y el tiempo, ocupará unas pocas líneas, que mi ignorancia abreviará aún más.
  • El tiempo, que despoja a los castillos, enriquece los versos.
  • La poesía surge de algo más profundo; está más allá de la inteligencia.
  • Olvidamos que todos somos hombres muertos que estamos conversando con hombres muertos.
  • Preveo que el hombre se resignará cada día a nuevas abominaciones, y pronto solo quedarán bandidos y soldados.
  • No hay nada en el mundo que no sea misterioso, pero el misterio es más evidente en ciertas cosas que en otras: en el mar, en los ojos de los mayores, en el color amarillo y en la música.
  • Estar contigo y no estar contigo es la única forma que tengo de medir el tiempo.
  • Solo en el presente suceden las cosas.
  • Pienso que leer un libro no es menos una experiencia que viajar o enamorarme.
  • Hay una hora de la tarde en que la llanura está a punto de decir algo. Nunca dice, o tal vez lo dice infinitamente, o quizás no lo entendemos, o lo entendemos y es intraducible como música.
  • Cuando alcanzas mi edad, te das cuenta de que no podrías haber hecho las cosas mucho mejor o mucho peor de lo que las hiciste en primer lugar.
  • No hay ejercicio del intelecto que no sea, en el análisis final, inútil. Una doctrina filosófica comienza como una descripción plausible del universo; con el paso de los años se convierte en un mero capítulo, sino un párrafo o un nombre en la historia de la filosofía.
  • Siempre he imaginado que el Paraíso será una especie de biblioteca.
  • Para mí, la belleza es una sensación física, algo que sentimos con todo nuestro cuerpo. No es el resultado del juicio. No llegamos a eso por medio de reglas. O sentimos la belleza o no.
  • Felices son los amados y los amantes y aquellos que pueden vivir sin amor.
  • Hay quienes buscan el amor de una mujer para olvidarla, para no pensar en ella.
  • El tiempo es la sustancia de la cual estamos hechos.
  • No hay necesidad de construir un laberinto cuando todo el universo es uno.
  • Ser un agnóstico significa que todas las cosas son posibles, incluso Dios, incluso la Santísima Trinidad. Este mundo es tan extraño que cualquier cosa puede suceder o puede no suceder. Ser un agnóstico me hace vivir en un mundo más grande, más fantástico, casi misterioso. Me hace más tolerante.
  • Las cosas que se dicen en la literatura son siempre las mismas. Lo importante es la forma en que se dicen.
  • El fútbol es popular porque la estupidez es popular.
  • Escribir no es más que un sueño guiado.
  • Te has despertado no desde el sueño, sino a un sueño anterior, y ese sueño se encuentra dentro de otro, y así sucesivamente, hasta el infinito, que es el número de granos de arena. El camino que debes tomar es interminable, y morirás antes de que realmente hayas despertado.
  • La democracia es un abuso de las estadísticas.
  • No tengo forma de saber si los eventos que estoy a punto de narrar son efectos o causas.
  • El tango es una expresión directa de algo que los poetas a menudo han tratado de expresar con palabras: la creencia de que una pelea puede ser una celebración.
  • Quien emprenda alguna empresa atroz debería actuar como si ya se hubiera logrado imponer a sí mismo un futuro tan irrevocable como el pasado.
  • El hecho central de mi vida ha sido la existencia de palabras y la posibilidad de tejer esas palabras en poesía.
  • Las traducciones son una documentación parcial y preciosa de los cambios que sufre el texto.
  • El futuro no tiene otra realidad que la esperanza presente, y el pasado no es más que memoria presente.
  • El futuro es inevitable y preciso, pero puede no ocurrir. Dios acecha en los huecos.
  • Cuando me levanto, me despierto a algo peor. Es el asombro de ser yo mismo.
  • Cada novela es un plano ideal insertado en el reino de la realidad.
  • Puedes ganar el deseo de tu corazón, pero al final eres engañado por la muerte.
  • No puedo caminar por los suburbios en la soledad de la noche sin pensar que la noche nos agrada porque suprime los detalles ociosos, tal como lo hace nuestra memoria.
  • Personalmente, soy un lector hedonista; Nunca he leído un libro simplemente porque era antiguo. Leo libros por las emociones estéticas que me ofrecen e ignoro los comentarios y las críticas.
  • Camino despacio, como alguien que viene de tan lejos que no espera llegar.
  • Las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan la servidumbre, las dictaduras fomentan la crueldad; más abominable es el hecho de que fomentan la idiotez.
  • Pensó que la rosa se encontraría en su propia eternidad y no en sus palabras; y que podemos mencionar o aludir a algo, pero no expresarlo.
  • Creo que con el tiempo habremos llegado al punto en que mereceremos ser libres del gobierno.
  • Lo que un escritor quiere hacer no es lo que hace.
  • El original es infiel a la traducción.
  • El diccionario se basa en la hipótesis, obviamente no probada, de que los idiomas están formados por sinónimos equivalentes.
  • Lo de las Malvinas fue una pelea entre dos hombres calvos por un peine.
  • Si me pidieran que nombrara el evento principal en mi vida, debería decir la biblioteca de mi padre.
  • No escribo para una minoría selecta, lo que no significa nada para mí, ni para esa entidad platónica adulta conocida como ‘Las masas’. En ambas abstracciones, tan queridas por el demagogo, no creo. Escribo para mí y para mis amigos, y escribo para facilitar el paso del tiempo.
  • La vida misma es una cita.

lunes, 11 de junio de 2018

SI DIOS FUERA MUJER DE MARIO BENEDETTI

¿Y si Dios fuera mujer?
pregunta Juan sin inmutarse,
vaya, vaya si Dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas.

Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce,
su pubis no de piedra,
sus pechos no de mármol,
sus labios no de yeso.

Si Dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos SIDA o pánico
nos contagiaría su inmortalidad.

Si Dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos,
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
con sus brazos no cerrados,
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles.

Ay Dios mío, Dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería,
qué venturosa, espléndida, imposible,
prodigiosa blasfemia.

lunes, 19 de febrero de 2018

La secreta poesía de Alfredo Gangotena Marco Martos

MARCO MARTOS


 

La secreta poesía de Alfredo Gangotena
Marco Martos 

 
Resumen 
 
Estas páginas quieren presentar la poesía de Alfredo Gangotena (1904-1944) y mostrar su originalidad. Escrita en francés y español es una muestra de escritura extraterritorial, como en el campo de la novela han sido Vladimir Navokov o Isaac Bashevis Singer, o en poesía, la escritura de César Moro. Para la poesía del Ecuador, su país natal, Gongotena significa el ingreso definitivo a la modernidad. 
 
Palabras clave:
Gangotena. Poesía en francés y español. Literatura del Ecuador. 
 
ESPOSA DE SOLEDADES POR MARCO MARTOS

 
 

Esposa de Soledades 

 
Noches encarnizadas.
El sufrimiento se llama Alfredo Gangotena.
Las lágrimas son espesas, el mar rojo las llaman,
las agujas, intensas, los cuchillos son caimanes
y las navajas tiemblan.
¿Cuánto ha de durar el horror, la tempestad secreta?
Hay fiebre en los ojos, en las palmeras, en los cristales.
¡Lejos estás, entre montañas, oh amada inolvidable!
Tengo aquí a la muerte anhelante con sus albendas
y almizcles en las infinitas esperas. 
 (Marco Martos). 
 
La literatura contemporánea nos ilustra sobre la existencia de algunos autores que escriben en una lengua que no es la materna, esos escritores, si tienen calidad, llaman poderosamente la atención de los críticos porque señalan lo disímil, lo raro, lo diferente. Son conocidos ahora bastante bien los casos de Isaac Bashevis Singer y de Vladimir Navokov. El primero, judío polaco, escribió originalmente en jidish, luego en polaco y finalmente en inglés y ganó el Premio Nobel de Literatura, el segundo, ruso de origen, escribió en su lengua materna, después en alemán y finalmente en inglés. Si bien el hecho de escribir en lengua materna, sin más, lo consideramos natural, la circunstancia de elegir una lengua de escritura diferente, llama poderosamente la atención de lectores y estudiosos. La poesía y la ficción escritas así son extraterritoriales. 
 
En la poesía del Ecuador, Alfredo Gangotena (1904-1944) es un caso singular. Nacido en una familia pudiente, vinculada al agro, conoce desde niño el francés, emigra a París y hace sus estudios universitarios en esa ciudad, en ingeniería de minas. Escribir en francés le era natural, aunque el lenguaje en casa era el español. Su caso se parece y se diferencia al del poeta peruano César Moro pues este último creció en el Perú rodeado de hablantes de español, aprendió el francés no en profundidad en la escuela secundaria y siendo adulto migró a Francia. Tal vez por esta circunstancia, mientras la escritura en francés de Alfredo Gangotena es impecable, los versos de César Moro en la lengua de Breton, aquí y allá tienen algunos errores, propios de quien escribe en una segunda lengua. Moro, se puede decir que lucha con la lengua de adopción y en su escritura quedan las huellas de ese combate, intenso y maravilloso. 
 
En la publicación de una antología de Poesía del Ecuador, Iván Carvajal y Raúl Pacheco (Carvajal, Pacheco 2008: 12) se hacen las preguntas de rigor sobre las literaturas nacionales. ¿Qué convierte a un conjunto de obras en una literatura nacional? Octavio Paz hablaba de un “temperamento de los pueblos”. Identificar la poesía del Ecuador, si usamos el criterio de los espacios, es algo complicado por la diversidad geográfica, aunque la extensión del país sea reducida. Ecuador tiene las islas Galápagos, la costa, la zona andina y el espacio de la selva, cada una de estas zonas tiene una peculiar manera de manejar el español que convive con otras lenguas. Hablar de temperamentos, como ocurre con la frase de Paz, de un lado es útil, pero de otro puede producir más confusiones, puesto que los temperamentos no se restringen a las fronteras nacionales. Pondremos un ejemplo de un poema reciente de María Fernanda Espinosa, escritora ecuatoriana nacida en Salamanca, que figura en la antología de Carvajal y Pacheco que comentamos: 
 
Piru 
 
En el Piru
faltan palabras
para ciertas cosas
La gente dice
del pecho su atrás
para nombrar espalda
o dicen
del agua su duro
en lugar de hielo
En el Piru de mi corazón
faltan palabras
para decir te quiero
del será su ayer.
(Carvajal, Pacheco, 2008: 307) 
 
Este texto, probablemente no lo escribiría una persona peruana. Hay un matiz de burla involuntario, que tal vez no captó la propia poeta, pero, de todas maneras, los peruanos nos vemos expresados en la entrelínea de estos versos. La materia verbal, española, tiene una raíz peruana, pero la dicción es de fuera para nosotros, es ecuatoriana, aunque la poeta sea nacida en Salamanca. Concluiremos diciendo algo natural: la poesía ecuatoriana es aquella que los lectores del Ecuador consideran suya. 
 
En el caso de Gangotena, Carvajal y Pacheco consideran excepcional su inclusión en la antología que ellos publican. La razón que dan es que escribió la mayor parte de su obra en francés. De todas maneras, los dos poetas críticos, sus lectores, los poetas como Gonzalo Escudero o Cristina Burneo, que lo han traducido del francés, lo consideran ecuatoriano, y así es como lo leemos en numerosos países del continente americano. Considerarlo en la tradición francesa, sería muy arriesgado. Examinada globalmente, la poesía de Gangotena, tanto la escrita en francés como en español, es bastante original, por la fluidez del verso que tiene una red de significaciones ocultas que no se entrega con facilidad al lector. 
 
En algún sentido es la poesía de la separación, de la ausencia, expresadas siempre en el campo de lo misterioso. Es el canto de un solitario, de uno que sufre, pero que no explicita de un modo rotundo las razones de su pena. En épocas antiguas, al estudiar la literatura escrita por un poeta o novelista se hacía un solo bloque discursivo que se llamaba “Vida y obra” y ese enfoque en algún momento cayó en desgracia, bajo la consideración de que la obra excluye la biografía. Con el correr del tiempo, los estudios se han centrado en los propios escritos de los autores, hubo un tiempo en el que estuvo de moda la estilística, después el estructuralismo, y en tiempos más recientes, la semiótica. Y al lado, haciéndose notar, la sociología de la literatura. Hogaño se privilegia el encuentro del lector con el texto y tratándose de la poesía cualquier dato que ayude a su interpretación resulta útil para el aficionado. En Gangotena hay una permanente distancia entre la realidad y lo que se ama. Para un ecuatoriano, de familia ecuatoriana, quiérase que no, vivir en París es un extrañamiento, como también lo es regresar a Quito y dejar atrás el mundo francés. Sin contar al terreno afectivo, el lugar maravilloso donde está la amada, siempre, en sus poemas, es distante. A todas estas separaciones hay que añadir la enfermedad, motor triste de algunos de sus mejores versos. El estado de sanidad es indispensable para que el ser humano desarrolle sus mejores capacidades. La enfermedad siempre es una interrupción en ese estado ideal, pero es inherente al ser humano, nos enfermamos, caemos, nos levantamos, y volvemos a enfermarnos, y sanamos, y un día nos enfermamos y morimos. La enfermedad está siempre en el horizonte de los seres humanos. Alfredo Gangotena, que era hemofílico, es acompañado por el mal, físico y metafísico, por muchos años y en cierto sentido esta situación de disminución condiciona a su escritura, dejando una marca mayor en cada uno de los versos: 
 
 
Esta mortal enfermedad al fondo de mí me torna triste y loco Señor,
Triste y solitario.
Una antigua sombra del cielo de los ríos se agiganta y sobre mí desciende,
Aunque me olvide, aunque vague la tarde bajo esta lluvia vegetal y de infierno,
Todo lo he tentado,
La inexorable desesperanza, con su raíz pérfida y rociada de lágrimas, no me dejará nunca.
Esta enfermedad, sin tiempo ni piedad, me torna triste y loco, Señor.
No tengo recurso ni derecho a las vivificantes formas de la palabra.
Mi corazón se apaga
Y mi voz se estremece con un sonido de la muerte,
Esta voz perdida,
No hace mucho más bella y fausta que todas las brisas en la montaña.
Mi alma esta brumosa, cansada y vacilante
Desde entonces ¿sobre qué pasión
Y qué pecho reclinaré mi cabeza?
¿A quién dirigirme, a quién, Señor impenetrable?
Para siempre la oración ha calcinado mis labios.
(Gangotena 2005: 145) 
 
En verdad Gangotena canalizaba su impulso lírico con gran facilidad ora en español, ora en francés. Tendríamos dificultad si pensamos que a una serie de poemas escritos en una lengua sucedían otros hechos en la lengua hermana. Poco conocido es el dato que Gangotena publicó en español poemas en la revista Repertorio Americano de 1922 y en Proa de Buenos Aires en 1925. En esos mismos años manifestaba un interés muy grande por la cultura francesa y fue amigo de Jules Supervielle, Max Jacob y Jean Cocteau. De modo especial se acercó a Henri Michaux, con quien haría un viaje al Ecuador en 1927, fruto del cual el poeta belga-francés publicaría más tarde el libro ¡Ecuador! ¡Ecuador!, en 1929, de gran popularidad entre los conocedores. Hay que precisar, sinembargo que la ciudad luz, París, con sus encantos sedujo a nuestro poeta que, mientras preparaba su licenciatura como ingeniero de minas, tuvo el tino de sumergirse en la lengua francesa para dar en su escritura espléndidos frutos. Su destino era vivir los espacios escindidos, añorar en Quito las noches y los días parisinos y sentir en París la ausencia de lo querido, de las imágenes de la infancia rurales y citadinas. En los años treinta Gangotena vivió la paradoja de ser un autor reconocido en Francia y ser casi invisible en Ecuador. 
 
Sus dos poemarios en francés Orogénie y L´orage secret son textos exuberantes, abiertos, celebratorios. Es entonces que retorna al Ecuador y siente que la tierra en que nació se había vuelto una pesadilla. En cierto sentido Gangotena lleva dentro de sí la maldición de Cavafis, aquella que dice que toda ciudad, toda tierra, tiene para el ser humano sufrimiento, el mismo dolor, parejo, sea cual sea su latitud. ¿Ganamos o perdemos siendo individuos de dos culturas? A qué se refería Gangotena cuando escribió: 
 
¡Tierra! Tierra tres veces maldita, esta vez te contemplo animado de todo el odio de que serán capaces un día mis ojos!
Desde cuando se me ha hablado gazmoñamente de mi infortunio,
Desde esa hora, la más pesada y triste de todas las horas de mi sangre,
Desde cuándo, Tierra, con tus árboles y guijarros, Tierra maldita, con tus piedras y la lluvia y la noche carnales que bañan largamente tus valles desiertos,
Desde esa súbita herida de abismo en mi cerebro,
Heme aquí Tierra intratable, heme aquí de regreso de los sueños,
¡Oh Tierra, yo me anuncio a ti! 
 
(Gangotena 2005: 133) 
 
Podríamos decir, en síntesis, que Gangotena, como el personaje de la novela de Camus, es el extraño en todo lugar y circunstancia, que se ve obligado a ir descubriendo prohibiciones que ignora. Un ecuatoriano en el París de los años veinte, por mucho dominio que tuviese de la lengua y cultura francesas, siempre estaba condenado a ser un marginal, y a su vez un ecuatoriano que regresase a su país, en los inicios de los años treinta, que dominase la lengua francesa, que pensase como un ciudadano europeo, que escribiese una poesía de significados ocultos, tanto en francés, como en español, en circunstancias en que en su país predominan las tendencias social realistas, es un escritor periférico, sin lectores ni críticos. 
 
En versión española copiamos un poema escrito en 1925: 
 
¿Qué bocanada de amarga esencia romperá el ánfora de mi palacio?
¡Oh mina de tristeza donde incuba mi oprobio horriblemente y para siempre!
¡Vosotros, rastreros animales, miembros desparramados,
Dadme la fijeza del espanto!
En mengua de toda esperanza,
Oh cráneo, desciendo por los círculos del antro negro,
Y caigo , y arrastro al mundo en mis rótulas.
Las manos sueltas, rígidas y vegetales. Bestias amargas
Gritan mi fango y mi sudor. ¡Señor, tened piedad
Y concededme el olvido en la amistad!
¡Silencio! ¡Mis nupcias en la alcoba desierta de Alexis!
En la tormenta, los torbellinos de la montaña de Sion!
¡Que yo estruje al menos una brizna de Vuestra Escala de Perdón! 
 
(Gangotena, 2005: 41) 
 
¿Qué decir, como clasificar la poesía de Gangotena, tanto en francés como en español? Resulta fácil decir de ella que se trata de una poesía de vanguardia, o bautizarla como surrealista en virtud al clima literario que se vivía en Francia, en la época en que el poeta vivía en París y a las amistades cercanas que tuvo. En el plano de las opiniones, consideramos que tales consideraciones no son acertadas. Tal como la conocemos, la poesía de Gangotena, tanto en francés como en español, nos parece que se origina ciertamente en ese ambiente vanguardista, pero que no responde a las recetas surrealistas tal como las escribió Breton. Es más bien una poesía de esencias que viene de la natural evolución de la poesía simbolista, en el momento en que dejaron de escribir Rimbaud y Mallarmé, que es a fines del siglo XIX, y si buscamos un parentesco con el arte posterior, arriesgamos la opinión de que esta cercanía se da más bien con la corriente expresionista, cuyo mayor representante en poesía es Georg Trakl. En efecto, el poeta austriaco, debajo de las aguas tranquilas de una poesía de apariencia simbolista, hace circular el fuego, la lava, de una personalidad atormentada. Por diferentes razones, como queda dicho, también Gangotena es un individuo que sufre en lo más hondo de su ser, está siempre separado de lo que ama, la primera infancia en el Ecuador, en un ambiente seguramente idílico, la separación del primer idioma, el español, en Francia, la condición de extranjero, y luego, al regresar, la separación de la cultura ajena que ama. Y en medio, misteriosas amadas que apenas han dejado sus nombres. Por dentro, el rumor de la enfermedad, su sordo llamado, su imponente presencia. No es una escuela literaria, no es una manera de escribir, es la muerte misma con sus sombríos avisos. Gangotena es el poeta del sufrimiento, el que sabe más que otros seres humanos que pronto ha de morir. Su escritura es la escritura de los anuncios, de las heridas de la sangre que se derrama como una espantosa predicción. No hay teatralidad alguna en lo que escribe, no hay impostación. Es una poesía del cuerpo, una poesía del más profundo dolor. Escribió directamente en español: 
 
XVII 
 
Y yo seré la ardiente espina
Cuyo nacimiento buscadle en las arenas del desierto,
Iré por consiguiente sangre adentro y de soslayo, como van las tempestades.
Y en mi ansiedad viajaré también en ondas graves
Hacia aquel país lejano de toda mente, país de Khana,
Cuando al paso, senda abajo te hallaré en voces de un suspiro, toda en escombros, ciudad de Balk.
¡Oh selva transparente, oh selva, tus vientos primordiales han amanecido en mi recinto!
Mil rumores de tus sienes permanecen en mi espíritu, que me amortiguan el semblante con
holanes de rocío en torno de tantas frondas agostadas.
Adelanta, alma mía, adelanta nemorosa en cielo bien profundo,
Ya verás suscitarse, en pos de ti, variadas, numerosas alacenas, colaciones y preventas.
y más ventajas en tu sangre,
Y tus cristales primorosos en los ríos elocuentes del espíritu. 
 
(Gangotena 2005: 148) 
 
¡Qué parecidos finalmente Michaux y Gangotena! Poetas sin atmósfera, huraños, por naturaleza propia, lejanos de los cenáculos, de los salones, de los homenajes, sin clientela, sin mujeres de mundo, sin jóvenes que cultiven su nombre, sin fotografías, sin prefacios, sin inauguraciones, sin la menor traza de lo académico, ni parnasianos, ni cubistas, ni dada, ni surrealistas, ni imaginistas, únicos en su rincón de la poesía, acompañados de su papel en blanco, o en una meseta de los Andes, o más lejos, en un país no contaminado, hecho de puras palabras, donde los autos están enterrados al borde de las carreteras y los más pobres tienen colmada la boca de relámpagos de verdad. 
 
Gangotena, precisamente por ser un extraño en todas partes, por manifestarlo de forma tan vivaz en su dolida escritura, es quien señala el inicio absoluto de modernidad en la poesía del Ecuador. Es cierto que había otros poetas en su época que habían escrito una poesía lograda. Jorge Carrera Andrade, Gonzalo Escudero, César Dávila Andrade, sabían dialogar con la poesía europea y americana, cada uno de original manera, y que parte de su obra es leída todavía ahora con fervor, pero es verdad también, que Gangotena nos entrega una poesía absolutamente original. Buenos poetas hay en todas partes y circunstancias y los lectores los celebramos, pero muchos de ellos tienen un aire de familia con poetas de otras latitudes. De cuando en cuando aparecen poetas como Alfredo Gangotena que al tiempo que nos conmueven por sus depuradas formas, nos dejan pensando y se convierten en favoritos y entran a nuestro panteón personal. Al tomar contacto con la poesía de Gangotena, he experimentado la misma emoción que sentí leyendo a Baudelaire, a Rimbaud, a Mallarmé, a César Vallejo. Es sin duda un gran poeta, y cualquier persona que llegue a sus páginas puede advertirlo. Y como no ha sido tan frecuentado por la crítica, su verso es una permanente ocasión para nuevas reflexiones personales. En su poema titulado El ladrón, dedicado a Jules Supervielle escribió: 
 
Como los grandes vientos que soplan en su nocturna y miserable inmensidad,
En las profundas soledades del invierno,
Yerro hirsuto, miserable y sin abrigo.
Ya el lobo no escucha en su guarida
Sino el golpe siniestro de mis años.
Y cuidado con las llamas de un solsticio soñado:
En sus claros de bosque,
Las divinas y vigilantes miradas husmean entre las hojas marchitas.
Desollándome como Judas el infame
-El alma en la punta de la lengua helada-
Me agito en el más bajo fondo del bosque
Como las entrañas del famélico. 
 
(Gangotena 2005: 87) 
 
Los extremos se juntan, el sufrimiento con la alegría. Se atribuye a Kafka la expresión de que nadie canta con tanta pureza como los que están en el más profundo infierno, su canto es lo que creemos el canto de los ángeles. 
 
Bibliografía
Iván Carvajal. Raúl Pacheco.( Editores) Literatura de Ecuador. Antología de Poesía. Madrid. Alfaguara. 2009.
Alfredo Gangotena. Antología. Colección Visor de poesía. Madrid. 2005.

 

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Un recordatorio valioso:

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"Distráete del dolor, de la indiferencia, de la traición, no permitas que te transformen en lo que no eres." Fanny Jem Wong

«𝗛𝗼𝗷𝗮𝘀 𝘀𝗼𝗯𝗿𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗿𝗮Í𝗰𝗲𝘀» A𝗻𝘁𝗼𝗹𝗼𝗴Í𝗮 𝗹𝗶𝘁𝗲𝗿𝗮𝗿𝗶𝗮

«𝗛𝗼𝗷𝗮𝘀 𝘀𝗼𝗯𝗿𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗿𝗮Í𝗰𝗲𝘀» A𝗻𝘁𝗼𝗹𝗼𝗴Í𝗮 𝗹𝗶𝘁𝗲𝗿𝗮𝗿𝗶𝗮
«𝗛𝗼𝗷𝗮𝘀 𝘀𝗼𝗯𝗿𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗿𝗮í𝗰𝗲𝘀» A𝗻𝘁𝗼𝗹𝗼𝗴í𝗮 𝗹𝗶𝘁𝗲𝗿𝗮𝗿𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗮𝘂𝘁𝗼𝗿𝗲𝘀 𝘁𝘂𝘀𝗮𝗻𝗲𝘀 𝗽𝗲𝗿𝘂𝗮𝗻𝗼𝘀, compilada por el Dr. Ignacio López-Calvo y Rodrigo P. Campos a , publicado por Palabra de Clío , historiadores mexicanos. 2022. 316 págs. ISBN: 978-612-48686-0-3. Poemas de Fanny Jem Wong, pág. 228-243.