Zhuangzi

El perro no sabe que está en el establo. El cerdo no sabe que está en el corral. Por lo tanto, aquellos que no saben que son esclavos, son realmente libres. Zhuangzi
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sábado, 26 de octubre de 2024

Rosa del monte por Marco Martos

 

Rosa del monte por Marco Martos


Rosa del monte por Marco Martos

Esta rosa que nace en el mismo monte,
Con espinas previsibles y otras poderosas,
Es la misma que brilló ayer en la mañana
Y será hermosa en el atardecer de nuestra vida.
La fugacidad es casi perenne, agua de algunos ríos,
Ese rojo color es nuestra sangre,
Ese pétalo que cae es nuestro día,
Estamos regresando a los orígenes
Como los peces que retornan al principio,
Ahí donde surge el manantial
Y nadie distingue lo vivo de lo eterno.

domingo, 31 de diciembre de 2023

Vivir por Marco Martos

@fannyjemwongm Vivir por Marco Martos El mar en tiempo de calma lame tu rostro dormido, es la noche del gemido del corazón y del alma. Lo oscuro al día se empalma, pronto despierta la aurora, lo de ayer no se deplora, toca hoy el turno a la vida, respirar nadie lo impida, querer es gozar de la hora. Vivir El mar en tiempo de calma lame tu rostro dormido, es la noche del gemido del corazón y del alma. Lo oscuro al día se empalma, pronto despierta la aurora, lo de ayer no se deplora, toca hoy el turno a la vida, respirar nadie lo impida, querer es gozar de la hora. 

Vivir por Marco Martos

Vivir por Marco Martos

El mar en tiempo de calma
lame tu rostro dormido,
es la noche del gemido
del corazón y del alma.
Lo oscuro al día se empalma,
pronto despierta la aurora,
lo de ayer no se deplora,
toca hoy el turno a la vida,
respirar nadie lo impida,
querer es gozar de la hora. 
 

domingo, 12 de marzo de 2023

Poema Teléfono del libro "El gato de hielo" de Marco Martos

 
Poema Teléfono del  libro "El gato de hielo" de Marco Martos

Poema Teléfono del  libro "El gato de hielo" de Marco Martos

En el centro de la noche suena el teléfono,
un enemigo.
No es para mí, me queda un anhelo,
y el insomnio feroz, su ovillo.
¿Qué buscaba quién llamó?
Lo ignoro.
Imagino a un alma en soledad,
una tristeza.
¿Qué puedo hacer?
¿Llamar a alguien?
¿Y qué le diría?
Otro en mis ojos que musita
 


jueves, 13 de octubre de 2022

Dante escribe a Beatriz por Marco Martos

Dante escribe a Beatriz por Marco Martos


 

Dante escribe a Beatriz por Marco Martos

Verte solamente un minuto
enciende la llama de mi corazón.
Vives en mi mente mientras vives
en tus asuntos, abstraída de mí.
Con una paloma mensajera
sostenida en el aire por el amor,
te digo que estás en lo que escribo,
todo el tiempo, aunque no siempre
escriba de ti.
En tus asuntos, abstraída de mí.
Con una paloma mensajera
sostenida en el aire por el amor,
te digo que estás en lo que escribo,
todo el tiempo, aunque no siempre
escriba de ti.


Marco Martos




domingo, 18 de julio de 2021

El aroma de las casas por Marco Martos

El aroma de las casas por Marco Martos

El aroma de las casas por Marco Martos

Huelo mis casas.
Me dicen que fui feliz
en la primera y ése es mi recuerdo:
el de los otros.
Había un corredor
repleto de macetas, jazmines de la noche,
fantasmas del olor y del silencio
y un ejército de tías armadas
con sonrisas, flores secas
y cartas de amor desvaídas
en sus libros de oraciones.
La segunda casa es la que amo.
Me cuentan que derribaron un árbol
en el patio y ese dolor me acompaña
cada día.
Por ahí deambula todavía
en las noches mi hermano muerto
tan, tan niño.
Permanece ahí en los altos
mi abuelo materno, aventurero,
y mi abuela paterna, en los bajos, con sus ojos
negrísimos dando luz en lo más oscuro.
Pero ambos también murieron.
Me acuerdo del dolor y de la pompa
de sus entierros.
Conozco sus manos
y sus palabras de memoria.
Tengo
una reserva de afecto secreta
en lo ignoto y desaparecido
ahora que son sólo un nombre
que repito.
Mi padre iba y venía sin cansarse.
Mi madre hacía lo mismo
y más todavía, como se sabe.
Es horrible que muera tu madre,
es horrible que muera tu padre,
nadie puede contártelo.
Podría escribir la historia
de otras casas, pero la pena
sería muy grande.
Prefiero
callarme, ahora que no tengo casa
ni lenguaje inteligible
y atravieso Babel
para lamer tu mano
como un perro fiel
que te bendice.
Hueles a jazmín,
como el que había
en mi primera casa.

 

 

miércoles, 14 de julio de 2021

El emisario de Dios por Marco Martos

 

El emisario de Dios por Marco Martos


Vi a Roberto Arizmendi bien trepado
en esos grandes aviones de Dios.
Salen de México a todas las partes.
Llevan la poesía hasta el mar.
Suben a las montañas los poemas,
sube Roberto su hermosa dicción.
En sus maletas lleva unas corbatas,
colores encendidos de Tenochtitlán,
Va repartiendo risas por el mundo,
miles de libros, abrazos de amor,
y la música de Lila Douws.
 
 

Roberto Arizmendi. Poeta, profesor, investigador, escritor y funcionario en universidades y dependencias educativas. Autor de 58 libros y plaquettes. Incluido en 45 antologías poéticas. Wikipedia

martes, 16 de abril de 2019

El puma Hildebrando por Marco Martos

El puma Hildebrando por Marco Martos


El puma Hildebrando nació en las altas cordilleras de Perú,
y bajó con los ríos a las playas llenas de arrecifes, a orillas del mar.
Pensaba siempre en los países lejanos y viajó como asesor de un circo
por toda la América Latina, aunque no llegó a la China y al Japón,
países con los que soñaba despierto en sus noches de insomnio.
Para un puma nacido entre las nieves, bañarse en las aguas del mar Caribe
es algo increíble, lo más parecido a la felicidad. Ahí quería quedarse,
con los delfines y tiburones en curiosa amistad. Iba y venía entre Lima
y la Habana, tanto que llegó a confundirse y no sabía de qué aeropuerto partía
y a cuál aeropuerto llegaba, solo sabía que los blancos hielos que llevaba en el corazón,
se hacían fuegos eternos con el mar, bajo la luz del sol.
Una vez un ministro de estado cubano, le dijo en el aeropuerto de la capital:
-Puma compañero, sé que usted siempre viaja al Perú.
-No sé si estoy entrando o saliendo, viajo sin cesar.
Pero cuando volvía a las cumbres más altas de la cordillera de los Andes,
en el centro del Perú, derramaba lágrimas de alegría,
cogía su guitarra y arrancaba a cantar con voz melodiosa,
rara en los pumas hoscos, siempre dispuestos a la lucha feroz:
Manzanita, señorita,
mañana nos fugaremos,
burlando a la autoridad.

 

lunes, 9 de enero de 2017

DAMA, ESCRIBE DINO CAMPANA A SIBILLA ALERMO POR MARCO MARTOS

DAMA, ESCRIBE DINO CAMPANA A SIBILLA ALERMO POR MARCO MARTOS

DAMA, ESCRIBE DINO CAMPANA A SIBILLA ALERMO POR MARCO MARTOS


DAMA, ESCRIBE DINO CAMPANA A SIBILLA ALERMO POR MARCO MARTOS


Tú me haces falta como la luz, como el sueño, como el agua, como el sol,
sin ti camino dando tumbos como un oso dando pena
en el asfalto de la ciudad, en medio de la canícula del verano
o los vientos encontrados del otoño y la lluvia mordaz de los inviernos.
Me acomodo a tu presencia y a tus silencios, a tus desaforados trabajos,
a tus usos solitarios de los múltiples teléfonos.
Estoy haciéndote guardia en los vestíbulos, con mis papeles,
para que cuadres y pongas orden en el laberinto de mis pensamientos.
Hay tantas cosas que te debo, no alcanzan las jornadas
para decirlo o contarlo con las minucias respectivas.
Dame fuerzas para acabar lo principiado, para escribir sin parar
aquello que me dictan los dioses griegos, que son tan verdaderos
que no tienen libro de sanciones, ni llamas para réprobos,
solo proponen la justicia, el honor como un paraíso,
el amor entre los hombres y el cuidado de los niños.
Quedémonos contentos contemplando el sol de las mañanas,
y el disco de oro y rosa que se hunde en las aguas,
cuando la noche llega con su manto oscuro
y luego quedan en los cielos las estrellas como llamas lejanas.

viernes, 6 de enero de 2017

VESTIDA DE NEGRO POR MARCO MARTOS

VESTIDA DE NEGRO POR MARCO MARTOS

VESTIDA DE NEGRO POR MARCO MARTOS

VESTIDA DE NEGRO POR MARCO MARTOS

Apareces vestida de negro en el límite del bosque seco,
tienes los pies descalzos, y los ojos oscuros vivaces,
como el agua moviéndose en el fondo del pozo.
En poco tiempo ha transcurrido mucha vida
en tu piel y tu rostro. Adivino tus tristezas
y conjeturo tus alegrías de estos años
pasados, ahora que recién te conozco.
Tú eres la mujer elegida, me lo dice mi corazón,
bisbiseando en el amanecer y te lo explico
en mi lengua traposa que tartamudea
en el vestíbulo de lo evidente.
Tu sonrisa me dice que no estoy equivocado,
que siquiera una vez en mi vida he llegado
al camino de la luz y de lo cierto.

viernes, 8 de julio de 2016

REFLEXIÓN DE DINO CAMPANA POR MARCO MARTOS

REFLEXIÓN DE DINO CAMPANA POR MARCO MARTOS


REFLEXIÓN DE DINO CAMPANA POR MARCO MARTOS

No sé si será peor estar encerrado en este asilo para lunáticos
o andar por las ciudades desesperado por los gritos
de los transeúntes con sus cóleras descomunales.
El silencio de la sinrazón me da miedo,
me producen pánico los haraposos que cuentan con los dedos,
pero más temor me dan los oficinistas
que manejan con máquinas el dinero y ni te miran ni saludan nunca.
Afuera esta la selva y las fieras van disfrazadas,
aquí las víctimas de la incuria y del odio,
los psicóticos, depresivos y los olvidados,
los muertos en vida, los leprosos confundidos.
Los médicos me dan pena, no saben si son normales.
No sé si escribo o sueño, si estoy muerto o vuelo por los aires,
o si alguien me imagina en otro siglo solo como un fantasma
perturbado o como un pájaro que va sobre las aguas
sembrando la locura en todas las islas de los mares.
Campana
Hay una campana en el centro de mi corazón
que ha perdido su badajo en alguna olvidada batalla.
Muda campana del sufrimiento.
Suena cuando llega el viento
y se pasea por sus concavidades.
Ese ulular es ajeno, parece venido de muy lejos,
algo que va más al fondo del metal y de las ráfagas.
Sonido de una deidad casi inaudible,
semejante al más profundo silencio.
¿Para qué sirve una campana que no llama a la gente?

miércoles, 30 de marzo de 2016

ÚLTIMO DIÁLOGO POR MARCO MARTOS

ÚLTIMO DIÁLOGO POR MARCO MARTOS


ÚLTIMO DIÁLOGO
POR Marco Martos

–Tanto tiempo queriendo escribir
para llegar a la conclusión
de que escribir es un parpadeo
y que da lo mismo
escribir o no escribir,
parpadear o dejar de hacerlo.
¿Acaso alguien dice:
miro tu parpadeo,
es azul o es
una raya en el espejo”?
¿o el parpadeo
sólo se hace de humo,
vive de por sí,
pasa y no deja huella,
como un único pájaro
sobre la espuma
en el verde mar inmenso,
donde el olvido y sueño
se juntan en un bostezo
de un hombre solo con su máscara
en una habitación de hotel extranjero?
–¿A quién le hablas?
¿Qué dices?
No te escucho.
Cállate. Deja
a los que han encontrado la quietud
en el tráfago de lo perdido.
Babel duerme.
Y tú vienes con parpadeos.
Busca un médico.
Cúrate.
Es un viejo tic inútil
tu parpadeo

Leve reino, 1996.
Marco Martos

jueves, 10 de marzo de 2016

ZELMAR POR MARIO BENEDETTI


ZELMAR POR MARIO BENEDETTI

ZELMAR POR MARIO BENEDETTI


o es que existe un territorio
donde las sangres se mezclan
(de una canción de Daniel Viglietti


Ya van días y noche que pienso pobre flaco
y no puedo ni quiero apartar el recuerdo

no el subido al cajón a la tribuna
con su palabra de espiral velocisima
que blindaba los pregones del pueblo
o encendía el futuro con unas pocas brasas
ni el cruzado sin tregua que quería
salvar la sangre prójima aferrándose
a la justicia esa pobre lisiada

no es el rostro allá arriba el que concurre
mas bien el compañero del exilio
el cálido el silencio aquel buen parroquiano
del boliche de la calle maipú
fiel al churrasco y al budín de pan
rodeado de hijos hijas yernos nietos
ese flamante abuelo con cara de muchacho
hablando del paisito con la pasión ecuánime
sin olvidar heridas
y tampoco quedándose en el barro
siempre haciendo proyectos y eran viables
ya que su vocación de abrecaminos
lo llevaba a fundar optimismos atajos
cuando alguno se daba por maltrecho

y a pesar de la turbia mescolanza
que hay en el techo gris de la derrota
nadie consiguió que tildara de enemigos
a quienes bien o mal
radiantes o borrosos
faros o farolitos
eran pueblo
como él

y también comparece el vigilado
por esos tiras mansos con quienes conversaba
de cine libros y otras zancadillas
en el hotel o escala o nostalgia
de la calle corrientes

se que una vez el dueño que era amigo
lo reconvino porque había una cola
de cincuenta orientales nada menos
que venían con dudas, abandonos
harapos desempleos frustraciones conatos
pavores esperanzas cabalas utopías

y el escuchaba a todos
el ayudaba comprendía a todos
lo hacia cuerdamente y si algo prometía
lo iba a cumplir después con el mismo rigor
que si fuera contrato ante escribano publico
no se puede agregar decia despacito
mas angustia a la angustia
no hay derecho

y trabaja siempre
noche y día
quizás para olvidar que la muerte miraba
de un solo manotazo espantaba sus miedos
como si fueran moscas o rumores
y pese a las calumnias las alarmas
su confianza era casi indestructible
llevaba la alegria siempre ilesa
de la gente que cumple con la gente

solo un imagen lo vencia
era la hija inerme
la hija en la tortura
durante quince insomnios la engañaron diciendole
que lo habian borrado en la Argentina
era un viejo proyecto por lo visto
entonces si pedia ayuda para
no caer en la desesperación
para no maldecir mas de la cuenta
ya van noches y días que pienso pobre flaco
un modo de decir pobres nosotros
que nos hemos quedado
sin su fraternidad sobre la tierra
no se me borra la sonrisa el gesto
de la ultima vez que lo vi junto a chicho
y no le dije adios sino cuidate
pero los dos sabiamos que no se iba a cuidar

por lo comun cuando cae un verdugo
un doctor en crueldad, un mitrione cualquiera
los canallas zalameros recuerdan
que deja tres cuatro
verduguitos en ciernes

ahora que problema este hombre legal
este hombre cabal acribillado
este muerto inmorible con las manos atadas
deja diez hijos tras de si
diez huellas
pienso en cecilia en chicho
en isabel margarita felipe
y los otros que siempre lo rodeaban
porque tambien a ellos inspiraba confianza
y que lindos gurises ojala
vayan poquito a poco entendiendo su duelo
resembrando a zelmar en sus diez surcos

puede que la tristeza me haga decir ahora
sin el aval de las computadoras
que era el mejor de nosotros
y era
pero nada me hará olvidar que fue
quien haciendo y rehaciendo
se purifico mas en el exilio

mañana apretaremos con los dientes
este gajo de asombro
este agrio absurdo gajo
y tragaremos
seguirá la vida
pero hoy este horror es demasiado

que no profane el odio
a este bueno yacente este justo
que el odio quede fuera del recinto
donde estan los que quiso y que lo quieren
solo por esta noche
por esta pena apenas
para que nada tizne
esta vela de almas

pocos podran como él
caer tan generosamente
tan atrozmente ingenuos
tan limpiamente osados

mejor juntemos nuestras osadías
la generosidad mas generosa
y ademas instalemos con urgencia
fieles radares en la ingenuidad

convoquemos aquí a nuestros zelmares
esos que el mismo nos dejo en custodia
el que ayudo a cada uno en su combate
en su mas sola soledad
y hasta nos escucho los pobres sueños
él que siempre salía
de alguna pesadilla
y si tendia una mano era una mano
y si daba consuelo era un consuelo
y nunca un simulacro

convoquemos aquí a nuestros zelmares
en ellos no hay ceniza
ni muerte ni derrota ni tierno descalabro
nuestros zelmares siguen tan campantes
señeros renacidos
únicos y plurales
fieles y hospitalarios
convoquemos aquí a nuestros zelmares
y si aun asi fraternos
asi reunidos en un duro abrazo

en una limpia desesperación
cada uno de esos módicos zelmares
echa de menos a zelmar
será que el horror sigue siendo demasiado
y ya que nuestro muerte
como diria roque en plena vida
es un indócil
ya que es un difunto peliagudo
que no muere en nosotros
pero muere
que cada uno llore como pueda

a lo mejor entonces
nuestro zelmar
ese de cada uno
ese que el mismo nos dejo en custodio
a cada uno tendera una mano
y como en tantas otras
malas suertes y noches
nos sacara del pozo
desamortajara nuestra alegría
y empezara a blindarnos los pregones
a encender el futuro con unas pocas brasas

mayo 1976.

lunes, 18 de enero de 2016

SONIA BRAGA POR MARCO MARTOS·

SONIA BRAGA  POR MARCO MARTOS· 


SONIA BRAGA
POR MARCO MARTOS·


Tú eres Sonia Braga, la belleza del Brasil,
y luces tus encantos, ondulante cabellera,
negra como la noche loba,
desde el cabo de Hornos, hasta Veracruz.
Caminas por las calles arrastrando un morral
lleno de libros y libros y libros. ¡Cuánto pesa!
Pero vas impertérrita con la dimensión de tu saber.
Se te ve feliz. Confundes la soledad con el placer.

ENTRADAS DESTACADAS

SELECCIÓN DE POESÍA CHINA

BALADA DE CHANG’AN POR LI BAI BALADA DE CHANG’AN Cuando mis cabellos comenzaron a cubrir mi frente Delante de la puerta me divertía recogien...

HAIKU DE FANNY JEM WONG

HAIKU DE FANNY JEM WONG
en el estanque / las aguas se elevan / besos y rezos

HAIKU

HAIKU
HAIKU Perfecto amor - corazón de los bosques -cantan las aves. -Fanny Jem Wong

HAIKU DE FANNY JEM WONG

HAIKU DE FANNY JEM WONG
piel amarilla / viajas sin rumbo fijo /seis estaciones

HAIKU

HAIKU
HAIKU La mariposa - Princesa de las nubes - escribe versos. -Fanny Jem Wong

CONFUCIO

La sabiduría se preocupa de ser lenta en sus discursos y diligente en sus acciones.

HAIKU DE FANNY JEM WONG

HAIKU DE FANNY JEM WONG
ojitos negros / carita de min pao / infinita luz /

RECORDATORIO

RECORDATORIO
“Confía, mas sé prudente. No te apresures en entregar tu fe y confianza a quienes no lo valoran. Recuerda que el común de las gentes está acostumbrado a los reveces.” FANNY JEM WONG

Un recordatorio valioso:

Un recordatorio valioso:
"Distráete del dolor, de la indiferencia, de la traición, no permitas que te transformen en lo que no eres." Fanny Jem Wong

«𝗛𝗼𝗷𝗮𝘀 𝘀𝗼𝗯𝗿𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗿𝗮Í𝗰𝗲𝘀» A𝗻𝘁𝗼𝗹𝗼𝗴Í𝗮 𝗹𝗶𝘁𝗲𝗿𝗮𝗿𝗶𝗮

«𝗛𝗼𝗷𝗮𝘀 𝘀𝗼𝗯𝗿𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗿𝗮Í𝗰𝗲𝘀» A𝗻𝘁𝗼𝗹𝗼𝗴Í𝗮 𝗹𝗶𝘁𝗲𝗿𝗮𝗿𝗶𝗮
«𝗛𝗼𝗷𝗮𝘀 𝘀𝗼𝗯𝗿𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗿𝗮í𝗰𝗲𝘀» A𝗻𝘁𝗼𝗹𝗼𝗴í𝗮 𝗹𝗶𝘁𝗲𝗿𝗮𝗿𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗮𝘂𝘁𝗼𝗿𝗲𝘀 𝘁𝘂𝘀𝗮𝗻𝗲𝘀 𝗽𝗲𝗿𝘂𝗮𝗻𝗼𝘀, compilada por el Dr. Ignacio López-Calvo y Rodrigo P. Campos a , publicado por Palabra de Clío , historiadores mexicanos. 2022. 316 págs. ISBN: 978-612-48686-0-3. Poemas de Fanny Jem Wong, pág. 228-243.